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La clave está en el cabello

El defensor suplente Massimo Oddo es el peluquero del equipo italiano. Le da suerte al compañero que le corta el pelo.

    El Diario de Hoy desde Alemania
Claudio Martínez

Publicada 27 de Junio 2006

 

Empezó como una broma y terminó convirtiéndose en una cábala. Massimo Oddo, lateral de Lazio, aún no ha jugado ni un minuto en Alemania 2006, pero cumple un rol fundamental en el equipo: es el peluquero “oficial” de sus compañeros y, además, cada vez que les corta el pelo ellos tienen suerte.

El defensor se ha transformado en un talismán para el plantel. “Siempre me ha gustado usar las tijeras.

Desde hace años que me corto el pelo yo mismo y también ahora me animo a probar con mis compañeros, quienes evidentemente tienen confianza en mis manos”, explica el defensa, quien ha actuado en tres divisiones del calcio y hace ocho años jugaba en la C1 (tercera división).

La historia comenzó en Duisburg, el lugar donde concentran los azzurri, con el volante Simone Perrota. Después de pasar por sus manos, el volante de Roma se transformó en un fijo para las formaciones titulares de Marcello Lippi cuando pocos lo daban como titular. La noticia fue recibida por Gennaro Gattuso, quien corrió a “retocar” un poco su peinado. Y dicen que por eso “Rino” se recuperó rápido de su lesión y retornó en el segundo juego.

 

No todo que quedó allí, porque Alberto Gilardino también tuvo una sesión con Oddo antes del duelo con Estados Unidos. ¿Conclusión? El atacante del Milán anotó el único gol italiano en el empate a 1-1. Pero lo mejor estuvo en la previa del juego ante República Checa porque el zaguero Marco Matterazzi le pidió que le arreglara un poco su “look”. Y el resultado fue el mejor de todos: no sólo que el zurdo debutó ante la lesión de Alessandro Nesta sino que convirtió su primer gol con la camiseta “azzurra”.

No fue el único. Ese día Oddo también trabajó en la cabellera de Simone Barone y mágicamente el mediocampista de Palermo tuvo su bautizo mundialista ante los checos.

Con el único que le no le ha ido bien es con Luca Toni, quien todavía no ha anotado en el torneo pero por lo menos ayer recuperó la titularidad. “Yo no me considero una cábala, porque si fuera por esto el día que me pongan hago tres goles”, se excusa Oddo.

El que todavía no se fía del todo en sus habilidades con las tijeras es Francesco Totti. El símbolo de la Roma, un obsesivo de su imagen, se trajo a su propio peluquero, Luciano Bellotti, desde la capital italiana. “Pero quizás podría cortarme con Oddo para ahorrar viáticos”, explicó entre sonrisas.

Eso sí, si Italia sigue jugando tan mal, para el próximo partido la única solución es que todo el plantel completo -incluso Marcello Lippi- saque turno con el estilista.



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