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Quince minutos de fama

Totti entró en el 75’ y marcó de penal para que una pobre Italia eliminara a Australia.

  El Diario de Hoy desde Alemania
Claudio Martínez

Publicada 27 de Junio 2006

 

La Gazzetta dello Sport, ese periódico de páginas color rosa que vende más de un millón de ejemplares diarios, publicó una especie de carta abierta a Francesco Totti.

Al ídolo italiano le exigían el protagonismo que debe tener un jugador de su calidad y que nunca había mostrado en la Nazionale.

En Corea Japón 2002 se fue expulsado en el partido contra Corea por el árbitro Byron Moreno y precipitó la caída.

En la Euro 2004, salivó a un jugador danés, una cámara lo captó y fue sancionado, por lo que no volvió a jugar.

“Totti, ahora o nunca” era el titular del artículo donde se le pedía al talentoso volante de la Roma que guíe, al menos por una vez, al equipo. Hasta aquí, y quizás por culpa de la fractura del peroné izquierdo que lo tuvo inactivo 105 días, había sido una sombra.

A tal punto que Marcello Lippi decidió dejarlo en el banquillo contra Australia. Apeló más a la nostalgia que a otra cosa y prefirió a Alessandro Del Piero, más que nada porque con el delantero de la Juve entre los once iniciales logró sus dos resultados más resonantes en los amistosos previos al torneo: 3-1 a Holanda y 4-1 a Alemania.

Pero Del Piero está más cerca de ser un ex jugador que de un hombre de selección. Está lento, previsible, falto de confianza. Italia la estaba pasando mal contra Australia, en lo que fue sin duda el peor partido de Alemania 2006.

Estaba con uno menos por la expulsión de Marco Materazzi -falta violenta sobre Bresciano que incluso casi lesiona a su compañero Zambrotta- y no podía salir de su encierro. No sufrió demasiado en defensa, es cierto, porque al equipo de Hiddink no le explicaron que para hacer goles es necesario rematar al arco, algo que apenas hizo en dos ocasiones y por intermedio del mediocampista Scott Chiperffield, que no es un precisamente un goleador.

Para desbloquear el partido, que por lo enredado y cerrado parecía destinado al tiempo extra y a los penales, se necesitaba de un héroe. Y entonces, al 75’, Lippi decidió el cambio que todos estaban esperando. Afuera Del Piero. Adentro Totti.

El jugador de la Roma no había hecho nada extraordinario, pero cuando ya se jugaba tiempo adicionado puso una pelota interesante a Fabio Grosso, quien se desprendió por la banda izquierda. El defensor del Palermo dejó en el camino a Bresciano y entró al área, donde lo esperaba Lucas Neill, que al verse superado levantó el codo para obstaculizarlo.

Penal que el español Medina Cantalejo sancionó de inmediato. Ningún australiano protestó. Quedó la duda si el árbitro también lo hubiera cobrado si el penal habría sido a favor de Australia.

Entonces llegó el momento clave. Andrea Pirlo es el hombre designado para ejecutar los tiros desde los doce pasos. Pero Francesco Totti pidió la pelota y nadie se atrevió a decir nada. La responsabilidad era enorme. Después del penal se acababa el partido. Muchos italianos no querían ni mirar. Entre ellos Buffón, quien le dio la espalda a la cancha y se dejó llevar por el rugido de los azzurri que poblaban las gradas del Fritz Walter Stadion.

Totti respiró hondo e impactó el balón con su botín derecho con más dirección que fuerza para vencer a Schwarzer, que fue para el palo contrario.

Fue un alivio. Para él y para toda Italia, que volvió a vivir. Totti pasó la prueba, pero todavía no terminó de saldar su deuda con el equipo y con la gente. La Nazionale, jugando tan mal como lo hizo ayer en Kaiserslautern, necesitará todavía más de su ídolo.

Hiddink: “Se vio por TV que no fue penal”

El holandés Guus Hiddink, seleccionador de Australia, está convencido de que “no fue penal” la acción señalada como tal en el minuto 93 del partido contra Italia y que decidió el partido, ya que “en televisión se ve muy claro”.

Además, Hiddink afirmó que fue “muy feo” haberlo concedido en el último minuto del partido. Después de que Totti marcara, el árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, dio por finalizado el partido entre la desolación de los australianos, que ya ni pudieron sacar el balón desde el centro del campo.

“Estamos decepcionados, no fue penalti. Lo tuvimos muy cerca y si el partido hubiera llegado a la prórroga, como esperábamos, nuestras opciones de victoria hubieran aumentado”, según el técnico holandés.

Hiddink agregó: “Tenemos que estar orgullosos. Cuando Materazzi estaba en el campo hemos controlado el partido durante muchas fases y cuando ellos jugaron con diez, el dominio nuestro ha sido absoluto”, añadió.

 



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