Retrocedió, pero avanzó
Argentina jugó mal y sufrió muchísimo para eliminar a México en tiempo extra. Ahora lo espera Alemania
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
Publicada 25 de Junio 2006 |
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Argentina apeló a todo su oficio y a muy poco de fútbol para asegurarse un lugar entre los ocho mejores.
Tuvo que sufrir hasta el último segundo del tiempo extra para poder respirar aliviado.
La imagen del final, la de todos esperando el silbatazo del pésimo árbitro suizo Massimo Busacca, fue elocuente.
Saltaron desde la banca al campo para descargar toda la adrenalina. Los jugadores no cambiaron su camisa con los mexicanos, se las quitaron y las hacían flamear como banderas con sus brazos.
Era su ofrenda hacia aquellos que desde las gradas nunca dejaron de alentar, ni siquiera cuando el panorama era oscuro y feo y rondó el fantasma de la eliminación.
El equipo no fue aquel que deslumbró ante Serbia y Montenegro. Se pareció más al que debutó ante Costa de Marfil y dejó muchas dudas. México también fue diferente al de la primera fase.
Este fue un cuadro bien plantado tácticamente que siguió un libreto a la perfección y le jugó a los albicelestes de igual y igual. Y por momentos, sobre todo en la primera etapa, fue superior. Eso de que el verdadero Mundial en realidad empieza en los octavos aplica para este caso.
Si lo ganó Argentina fue por varias razones. Podría hablarse de la actitud del segundo tiempo, pero la verdad es que su gran virtud fue el oportunismo. Apenas se estaban estudiando cuando al 6’ Rafa Márquez se escapó de la marca de Heinze y fusiló a Abbondanzieri tras aprovechar una peinada de Mario Méndez.
La respuesta fue inmediata. Un corner de Riquelme, al 10’, encontró la pierna de Crespo y la cabeza de Borgetti -no necesariamente en ese orden- y la pelota burló a Oswaldo Sánchez. Todo igual.
Duro de matar
Probablemente nadie conoce tanto al albiceleste como Ricardo La Volpe. Ya había conseguido neutralizar su poder ofensivo en la Copa de las Confederaciones el año pasado, donde empataron 1-1 y los gauchos ganaron en los penales. Ayer, al igual que en 2005 en Hanóver, lo volvió a conseguir. Pero otra vez no fue suficiente.
México atacó por las bandas y complicó con los envíos aéreos, donde Borgetti y Fonseca sacan ventaja.
Si no anotaron fue porque Fabián Ayala -el mejor jugador argentino en lo que va del Mundial- tuvo otro partido casi perfecto y porque Abbondanzieri demostró con un par de tapadas espectaculares porqué Pekerman le confió el arco.
Hubo una jugada que pudo cambiar el rumbo del juego. A Gabriel Heinze se le escapó una pelota que le dio Abbondanzieri y esta quedó servida para Fonseca, que se iba al gol.
El defensor la bajó desde atrás con toda la intención y aunque no era el último hombre -Ayala estaba más retrasado, pero lejos de la jugada- debió ser expulsado. El juez, que había hecho un mal trabajo en España-Ucrania, lo resolvió con una amarilla. La Volpe pegó un golpe en la banca de la impotencia. Fue la última jugada del primer tiempo.
En el segundo, Argentina salió de su encierro y tuvo más posesión de la pelota. Pero Riquelme -que ayer cumplió 28 años- estuvo lento y previsible. Mascherano y Cambiasso perdían en el medio y los laterales eran desbordados, sobre todo Lionel Scaloni, quien ocupó el lugar del lesionado Burdisso. México se había aplacado, pero todavía hacía daño por el buen trabajo del mediocampo, donde Andrés Guardado hizo un despliegue increíble.
Pekerman demoró una eternidad en hacer los cambios que le pedía la afición, quizás especulando con los 30 minutos del alargue. Con Tévez y Messi en la cancha -también entró Aimar-, el equipo se vio mejor. Generó más ocasiones y Oswaldo Sánchez tuvo que revolcarse en más de una oportunidad. El juego se volvió electrizante en los últimos minutos. Lo tuvo Fonseca de cabeza al 85’ y falló. Lo mismo le pasó a Tévez al 89’.
Argentina parecía más entera físicamente en el tiempo extra de un juego que tenía destino de penales. Entonces apareció el impresionante remate desde afuera del área de Maxi Rodríguez, quien empalmó un envió de Sorín desde la izquierda y superó la volada de Sánchez. Ese golazo del volante del Atlético de Madrid significó el boleto a Berlín, donde jugará contra Alemania en cuartos de final.
Todavía quedaban 22 minutos por jugar, pero los argentinos pusieron el partido en el freezer. Entonces sí fueron importantes Riquelme y Aimar. Empezaron a hacer correr el balón con toques laterales, mirando de reojo el reloj. A México, que por fin había tenido una buena actuación, ya no le quedaban respuestas físicas, ni tampoco anímicas ni futbolísticas para cambiar su historia. Se fue de Alemania con la frente alta, pero eso en fútbol no sirve ni de consuelo.