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El mejor regalo

Zinedine Zidane cumplió ayer 34 años y su equipo le obsequió la clasificación. Habrá más Zizou para disfrutar.

  El Diario de Hoy desde Alemania
Claudio Martínez

Publicada 24 de Junio 2006

 

El fútbol tiene esas ironías. Bastó que el maestro Zinedine Zidane se quedará afuera del partido por culpa de dos amarillas seguidas para que Francia ganara y lograra la clasificación.

El día de su cumpleaños número 34 fue especial, lleno de angustias. Pero al final coronado con una
sonrisa después del 2-0 ante Togo que puso a les Blues en octavos de final.

Zizou fue el primero en bajarse del bus Hyundai de la delegación francesa en su llegada al estadio de Colonia.

Pantalón y saco azul, camisa celeste y corbata también azul, el volante sabía que irremediablemente iba a tener que su sufrir. El final de su carrera deportiva, tal como lo
había anunciado, concluía con el Mundial. Y existían posibilidades de que Francia se quedara en la primera fase. No podía hacer nada salvo observar.

Pero a él no se le movía ni un músculo de la cara, su rostro era tan inexpresivo como de costumbre. A diferencia de sus compañeros, no entró de inmediato al vestuario.

Primero se quedó hablando con un oficial de la FIFA y hasta saludó a los que le tendieron la mano, entre ellos varios jugadores de Togo que pasaban por ahí.

Vio el juego escondido en las gradas. Lejos de Michael Platini y Joseph Blatter, dos de las estrellas que le daban algo de glamour al palco de honor. Nadie, ni siquiera las cámaras de televisión, vieron su reacción en los goles.

Probablemente los haya festejado, pero con mesura. No es hombre de gestos ampulosos, y mucho menos cuando no juega. Por su mente habrán pasado mil imágenes en los momentos de tensión, sobre todo cuando el primer tiempo finalizó 0-0 y parecía que el destino le dictaba un amargo final.

“Este es un regalo para él, así le festejamos su cumpleaños”, comentó su amigo David Trezeguet a El Diario de Hoy, camino hacia el bus. Y lo reafirmó Lilian Thuram, quien en italiano comentó: “Nunca dudamos de nuestra clasificación. Nosotros nos habíamos comprometido a ganar para que Zizou siga jugando y lo hemos logrado”.

Fue el último en dejar el vestuario y enfrentar la zona mixta. Pasó por detrás del técnico Domenech, que seguía debatiendo con los periodistas franceses, y no le gustó el panorama que vio más adelante.

Cientos de micrófonos esperaban su voz, por lo que optó por hacerle un gesto cómplice a un policía alemán, quien se apiadó y le corrió la valla para abrirle un atajo hacia el bus, donde fue escoltado por otros tres agentes. Otro regalo de cumpleaños que Zidane supo recompensar como se debía: con una tibia sonrisa.


Jaime Rodríguez
coordinador de selecciones
ex mundialista82

Trezeguet cambió la cara de Francia

Contra todo pronóstico, Francia tuvo que disputarse los boletos que le permitirían seguir con vida en los octavos de final con una selección que por primera vez participaba en una Copa del Mundo. Quizá muy pocos pudieron imaginarse que la cuna de jugadores como Thierry Henry tendría que sufrir hasta el último partido para poder desligarse de su pésima participación en Corea-Japón. Al jugar por las bandas, los franceses pudieron romper con el duro esquema defensivo de los africanos. El equipo de Domenech tuvo que recurrir a un fútbol más práctico.

La incorporación de David Trezeguet como titular le cambió la cara de ataque a Francia. En Alemania, todos se preguntaban por qué Domenech no lo había incluido desde el primer minuto en los partidos anteriores y tuvo que esperar la suspensión de Zidane. Seguramente, si hubiera sido así, el conjunto galo se habría clasificado con tranquilidad.

El franco argentino hizo sufrir a la defensa de Togo y en las tribunas miles de aficionados sufrieron con cada remate. Sin embargo, la figura dentro de la cancha fue Patrick Vieira. En el segundo tiempo, Francia salió decidida a llevarse el partido y lo hizo. Al final, los jugadores de Togo, ya eliminados, hicieron un último intento y Francia aprovechó la velocidad de sus delanteros. Su afición celebró como si hubieran ganado la copa. Fue un final felíz para ambas selecciones. Los franceses se negaron a empacar sus maletas y los africanos dieron la vuelta olímpica rumbo a casa.

 



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