El triste adiós de los checos
La generación liderada por Nedved, que piensa en colgar los botines, se despidió de Alemania entre llanto y pena
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Publicada 23 de Junio 2006 |
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La República Checa, sucesora de Checoslovaquia en el fútbol internacional, abandonó el Mundial de Alemania 2006 sumida en una decepción tan profunda que su estrella, Pavel Nedved, medita colgar los botines.
La derrota por 2-0 ante Italia acabó con las ilusiones de los checos de hacer algo grande en el retorno al Mundial tras un largo paréntesis de dieciséis años.
El conjunto de Bruckner parecía un seguro candidato a los octavos, además de Italia, pero en el primer partido perdió por lesión a su gigantón delantero Koller.
Ganó a Estados Unidos por 3-0 y las ilusiones crecieron. Sin embargo, en el segundo partido, fueron arrollados, 2-0, por la fortaleza física de los incansables ghaneses. Pavel Nedved es un jugador de talla mundial. Balón de Oro en 2003, el pilar del Juventus no pudo ganar en solitario la partida. La selección checa, campeona de Europa en 1976 fue uno de los equipos que mejor fútbol practicó en la Eurocopa de Portugal 2004.
Su técnico, Karel Bruckner, reconoció tras el partido con Italia que les ha faltado suerte: “Los partidos nos llegaron en el peor momento, con varios lesionados, sobre todo cuatro en la delantera”.