República Azzurra
Italia mandó a casa a los checos y se enfrentará el lunes a Australia en los octavos de final
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El Diario de Hoy
Claudio Martínez
En Hamburgo [Alemania]
Publicada 23 de Junio 2006 |
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La niña, rubia y con trenzas, no tiene más de dos años. Lleva la camiseta roja de República Checa, la Puma, la original. Llora. No para de llorar. Su padre la carga en hombros para descender lentamente las gradas del estadio de Hamburgo, donde su selección acaba de ser eliminada del Mundial.
Quizás las lágrimas no sean por la derrota 2-0 contra Italia, ella es muy chica y no entiende. A lo mejor le duelan los dientes, tenga algo de sueño o de hambre. Pero el entorno no la ayuda. A su alrededor, los checos -incluyendo sus progenitores- se han quedado sin palabras, paralizados de dolor.
Unos metros más abajo, en el campo de juego, la sensación es la misma. Pavel Nedved, capitán y símbolo del equipo, baja la mirada hacia la grama y también llora. El italiano Fabio Cannavaro, su compañero en la Juventus, se acerca a saludarlo, le da una palmada en la espalda y le regala su camiseta. Luego llega Camoranesi, otro de la Juve, y lo consuela con un abrazo. Así de dramático es el fútbol y por eso es así de fascinante.
Con la victoria, Italia se unió al grupo de los que se clasificaron a octavos de final y de paso evitó enfrentarse con Brasil. Después de conseguir el boleto a la fase siguiente, ése era el otro objetivo. Ambos se cumplieron y sin pasar demasiados sobresaltos. Pero el balance para Lippi, al margen de que aseguró que estaba satisfecho, no debe ser del todo alentador.
Para empezar, se le lesionó Alessandro Nesta, uno de los mejores defensores del mundo. Ayer no lo sintió, al contrario, fue reemplazado por Marco Materazzi, quien luego anotaría el gol de cabeza del 1-0 al 26’. Es cierto que Italia cuenta con recambio atrás y que tiene en Cannavaro, el capitán, a otro líder. Y por si fuera poco con esa excelente dupla defensiva, detrás de ellos está Gianluigi Buffon, un portero extraordinario. Contra los checos hizo gala de sus reflejos, especialmente ante tres disparos de Pavel Nedved, dos de Plasil y uno de Jankulovski.
Era como si quisiera demostrarle a Petr Cech, que estaba del otro lado, quién era el mejor arquero del mundo. El último año el premio fue para el checo del Chelsea, pero Buffon está de vuelta, sin secuelas de su lesión. Con sus grandes tapadas, fue clave para que los azurri no sufrieran y debió ser nombrado “jugador del partido” en lugar de Materazzi, el elegido por la comisión que designó FIFA.
Sin fantasía
El problema de Italia no es la defensa ni la contención, dos aspectos en los que tradicionalmente siempre ha sido fuerte. La clave es la falta de fútbol del mediocampo hacia arriba. En el juego ante Ghana no se notó tanto por Andrea Pirlo hizo un juego estupendo y con eso fue suficiente. Pero tanto ayer como contra Estados Unidos, la falta de un generador del fútbol era evidente. Cuando Pirlo, un excelente distribuidor de balones, no funciona o está muy marcado, toda la estructura se desmorona. Porque a Totti todavía le falta mucho fútbol, Camoranesi es irregular, Gilardino juega muy aislado del resto y lo que queda del equipo está para defender, a excepción de las jugadas de pelotas paradas.
Los checos dieron lo mejor de sí con la calidad de Tomas Rosicky, la voluntad de Milán Baros y el despliegue de Nedved, pero la expulsión de Jan Polak (doble amarilla) al final de la primera etapa los dejó golpeados. Para peor, las veces que lograron desbordar a los italianos por las bandas o que alguno de sus rematadores quedó en posición de gol siempre estuvo Buffon para ahogarles el grito.
Pero República Checa perdió esa paciencia con la que elaboraba cada jugada y los efectos de jugar con un hombre menos empezaron a sentirse. Cada vez tenían que arriesgar más para llegar al empate que les permitiera soñar con la clasificación -además dependían de Ghana-Estados Unidos- y dejaban más espacios para el contraataque rival. Era cuestión de ver quién acertaba primero. Y ese fue Filippo Inzaghi, quien tras una larga corrida quedó solo ante Cech al 87’. Superó en velocidad al portero y definió suave para gritar el segundo con toda su alma, muy propio de Pippo. Fin. A Italia le espera la sorprendente Australia, en Kaiserslautern. A los checos, un avión con destino a Praga.