Angola jugó para
México
El equipo africano
no le pudo ganar a Irán y dejó
escapar su sueño de avanzar a la siguiente
fase del Mundial.
| |
|
El Diario de Hoy desde Alemania
Agencias
Publicada 22 de
Junio 2006 |
 |
Irán y Angola se repartieron
goles y puntos para alegría de la selección
mexicana, que a la distancia resolvió
sus problemas gracias a la inoperancia del conjunto
africano.
Ambas selecciones se despidieron del torneo
con un balance distinto.
Irán acaparó más titulares
por los rumores sobre la visita de su presidente,
Mahmud Ahmadineyad, que por su juego, mientras
que para la modesta selección angoleña,
el regreso a casa con dos puntos es más
de lo que la mayoría pensaba.
En la última jornada, tenía una
complicada empresa. O recibía ayuda de
sus amigos portugueses, ante México,
o tenía que derrotar a Irán por
varios goles de ventaja y, en esa situación,
afloró su falta de recursos.
Angola tiene ímpetu y puede llegar a
ser un rival incómodo, como demostró
ante Portugal y México, pero se pierde
cuando tiene que llevar la iniciativa.
Fue Irán el que controló
el juego durante la primera mitad, en la que
pudieron marcar Ferydoon Zandi (14’),
Ali Daei (24’) y Antonio Mendonca sacó
bajo palos un remate de Vahid Hashemian (27’).
La selección angoleña reaccionó
en el tramo final de la primera parte, pero
con disparos lejanos que no crearon peligro
hasta que Love Cabulunga obligó a lucirse
a Ebrahim Mirzapour (34’). Aún
así no logró abrir el marcador.
Todo cambió tras el descanso, porque
el equipo africano buscó con mayor fe
el gol y lo logró a la hora de juego,
tras un contragolpe que culminó, con
un buen remate de cabeza, Flavio Amado, apenas
diez minutos después de entrar en el
campo en sustitución de Fabrice Akwa.
Con media hora por delante y pendiente del resultado
del Portugal-México que se disputaba
en Gelsenkirchen, el conjunto angoleño
se lanzó contra la meta de Mirzapour.
Mendonca pudo ampliar la ventaja, pero un error
de la zaga, que no supo defender un saque de
esquina y del meta Joao Ricardo, el mejor del
conjunto en el torneo, le dio a Sohrab Bakhtiarizadeh
la oportunidad de conquistar un punto para su
equipo y de llevar la tranquilidad a la selección
mexicana, que en Gelsenkirchen supo que ya no
iba a pasar más apuros para entrar en
octavos.