México sí
ganó en las gradas
Los mexicanos se tomaron
las gradas del estadio de Gelsenkirchen, pero
su selección no les correspondió.
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El Diario de Hoy desde Alemania
Agencias
Publicada 22 de
Junio 2006 |
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Incapaz de hacerlo en el campo
de juego, México arinconó ayer
a Portugal en las tribunas de un estadio de
Gelsenkirchen teñido ampliamente de tricolor,
mientras sobre el césped la historia
era muy diferente.
Alrededor de 25,000 afionados mexicanos, de
un total de 52,000 espectadores, alentaron a
su equipo, y ahogaron una y otra vez los arranques
de expresividad de una hinchada portuguesa a
la que probablemente estaban cerca de triplicar
en número.
Con gritos de “México, México”,
sonidos de carracas y trompetas y el siempre
presente “Cielito lindo”, los aficionados
mexicanos pusieron ruido y color en la tarde
alemana pese a la derrota de 2-1.
Pese a los problemas que evidenciaron
sobre el césped los pupilos de Ricardo
La Volpe, no cesaron de animar a su equipo mexicano
con distintivos sencillos, como su bandera y
la camiseta del “Tri”, o más
sofisticados como máscaras, pelucas y
hasta un torso masculino pintado totalmente
con los colores del conjunto americano.
Acompañaron con un sonoro insulto cada
saque del arquero portugués, Ricardo,
y recurrieron al tradicional “sí
se puede” cuando a falta de 20 minutos
para el final del encuentro el marcador estaba
2-1 en contra de una selección de México
que ya había fallado un penal, jugaba
con diez por expulsión de Luis Pérez
y parecía inocua. Los portugueses sólo
alanzaron a contrarrestar con un grito de “Angola...
Angola”.
Morgan Bojórquez
Periodista salvadoreño presente en 11
mundiales. Especial desde Frankfort
Momentos mágicos
del Mundial
Cada Mundial deja momentos que
se quedan en la memoria o en el corazón,
como esos hechos emotivos que suceden durante
el desarrollo de la Copa. En el juego de Trinidad
& Tobago contra Paraguay sucedieron varios
de ellos que conjugó una simbiosis colectiva
y la voluntad de un señor entrenador
como lo es Leo Beenhakker, DTde los caribeños.
Cuando los “Soca” perdían
por la mínima, entonces como sinfonía
muy organizada en un ambiente de espontaneidad
sin libreto, un gran sector del público
empezó a expresar sus des deseos….Laaaatapyyyyy,
era el clamor generalizado. Leo Beenhakker,
un hombre de experiencia, no podía dejar
de escuchar el mensaje que era dirigido hacia
él. Dos minutos después ya Latapy
estaba listo a entrar.
Creo se imaginarán amigos lectores como
respondió el público cuando el
Pequeño Mago ingresó. Latappy
es al igual que Yorke, el máximo referentes
de este equipo. Por razones personales, ambos
renunciaron a estar más en el equipo
nacional y en esta clasificación mundialista
no estaban con el equipo. Trinidad y Tobago
inició mal la serie final de Concacaf,
estaba último.
Dicen que en los momentos difíciles salen
los líderes, es cuando se conocen los
verdaderos. Fue en estos momentos en que convenció
a los dos grandes héroes nacionales,
retirados de la selección por su propia
voluntad a que regresaran para ayudar a convertir
un largo sueño.
La siguiente movida fue contratar a un entrenador
de calibre mundial y fue así como apareció
en escena Beenhakker: los antillanos superaron
a Panamá y Guatemala y en repechaje dejaron
en el camino a Bahrein.
Estando en Trinidad en febrero, recopilando
datos para el libro que estoy escribiendo sobre
la historia de eliminatorias de TyT, me decía
Beenhakker, que lo primero que buscaría
era cambiarle la mentalidad al grupo para que
llagaran al Mundial a disfrutarlo más
que a cualquier cosa. Vaya que lo logró.
Latapy cumplió su sueño, jugar
el Mundial, se pueden retirar con tranquilidad
de haber cumplido, el publico le rindió
el mejor homenaje que jamás pudo haber
recibido. Un momento mágico en esta Copa.