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Fiesta con ojos salvadoreños

Una noche en Kaiserslautern con dos cuscatlecos que viven la fiesta del Mundial. Van por Brasil y España

  El Diario de hoy
Morgan Bojórquez
En Kaiserslautern [Alemania]
Publicada 21 de Junio 2006

 

No es usual ver un español y un brasilero hablando con un acento que no les es peculiar.

Este fue el caso que me toco oír la noche del juego entre España y Túnez, en donde un grupo de ibéricos estaban viendo el juego en una de las múltiples pantallas gigantes instaladas en todos lados, al aire libre, en muchas de las ciudades Alemanas.

El mundial es fiesta popular aún en lugares donde no se están celebrando partidos. Este es un lindo concepto que el gobierno y el comité organizador han impulsado en todo el país, para que la fiesta llegue a todos los rincones y niveles sociales de la población y no solo a los que asisten a los juegos.

Venía de Dortmund de ver el juego que Suiza venció a Togo y llegue a esta linda ciudad de Kaiserslautern, la mas pequeña de las 12 sedes mundialistas. Por la noche la zona peatonal, del centro de la ciudad, ahora convertida en una enorme área de diversión popular, alusiva al mundial y lugar obligado de reunión mundialista y zona libre para alas celebraciones. En uno de esos lugares es la Plaza Fritz Walter, una leyenda del fútbol alemán que es considerado un héroe nacional y como originario de esta ciudad hasta el estadio mundialista lleva su nombre.

Pues la noche del juego que España sufrió y sudó para ganarle en los últimos minutos a Túnez, estando congregados en esta plaza, entre un grupo de eufóricos españoles se oía un acento diferente de uno de los que portaban la casaca de la Furia y otro con la verdeamarelha. Prestando mas atención a su conversación, salieron a relucir ese enorme bagaje, lúcido, folcklórico, sonoro y muy peculiar que usamos los salvadoreños, no dejándome a dudas que esos dos impostores no eran lo que sus colores decían.

Entrando en conversación con ellos, resulta que uno es Juan Santamaría, Fastaneco de corazón y el otro, Roberto “Chicho” Zelaya, liceista y aficionado, según su decir, “del Aliancita, el mejor equipo del mundo…. después del Barcelona”…. En lo segundo estuve de casi de acuerdo, pero en lo primero, aun cuando allí jugué, hay como diez mil kilómetros de distancia.

Chico, vive en Athen, cerca de Atlanta en USA y Juan vive en Weilerbach, una ciudad a 20 minutos de Kaiserlaurten. Son amigos desde la infancia y vivieron juntos en Miami. Allí conocieron a sus respectivas esposas. Juan es mecánico de aviones Lear Jet y su empresa lo ha asignado a trabajar en la base estadounidense de Ramstein un poco mas al norte.

Chicho maneja su empresa Zelar Connections que vende partes de computadora a toda Latinoamérica. Ahora son compadres, pues Chicho es el padrino de Ana Paula de 3 años, hija de los Santamaría. Chicho ha venido a visitar a sus amigos, con la excusa del mundial, aun cuando Juan dice que cayo como “paracaidista”, a lo que Chicho se defiende afirmando que es el quien paga las cervezas.

Juan esta casado con Paula, una agradable brasilera y Chicho con Laura, oriunda de Palma de Mallorca, quien todavía no ha perdido su acento españolísimo, no así la carioca, a quien ya se le pegó el guanaco….

De allí, entonces entendí porque Juan andaba con la verdeamarelha y Chicho con la camisa de la Furia, no es que fueran aficionados reales de esos países, sino que solidarios con sus esposas, o quizás fueron obligados por ellas a ponerse las casacas

En fin, la fiesta del Mundial también se ve con los ojos salvadoreños.


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