Benditos cambios
España dio
vuelta a un partido complicado y terminó
venciendo a Túnez gracias a los ingresos
de Raúl, Fábregas y Joaquín.
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El Diario de Hoy desde Alemania
Iván Miranda
Publicada 20 de
Junio 2006 |
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España ha sufrido demasiado
esta noche en el estadio Gottlieb-Damier para
vencer 3-1 a un ordenado equipo de Túnez,
que durante 63 minutos se mantuvo al frente
del marcador y fue superado únicamente
por el ímpetu que los cambios le imprimieron
al equipo que dirige Luis Aragonés, que
de paso aseguró su presencia en los octavos
de final.
Como ya se viene haciendo costumbre en este
Mundial, una vez más un equipo chico
se para ordenado, con estilo y con inteligencia
para buscar un resultado, que incluso por momentos
fue justo para Túnez, porque nunca irrespetaron
su libreto.
Cinco minutos de juego y Puyol muy a su estilo,
pierde el balón ante Zied Jaziri, quien
con velocidad lo llevó hasta terreno
español, envió una centralización
que superó el cierre de Marcos Senna
y permitió que Jaouhar Mnari rematara
en corto ante Casillas que logró contener,
pero la pelota nuevamente queda a disposición
del jugador tunesino, para que lo envíe
a las redes.
Fue la gran sorpresa de la noche,
los enloquecidos seguidores de Túnez
silenciaron a sus rivales, que vestidos de rojo
y Amarillo habían hecho de ellos el ambiente.
Esto cambió radicalmente el juego, porque
España salió a buscar el partido
más de lo que ya lo estaba haciendo,
esta vez el resultado les apretaba, por lo que
incluso descubrieron sectores de la zaga, cuando
Mariano Pernía se sumaba al ataque, permitiendo
peligrosos contra ataques, donde destacaban
los jugadores Zied Jaziri y el capitán
Riadh Bouazzi, que resultaban ser muy veloces
para los desubicados marcadores europeos.
Entonces Xavi entendió que España
necesitaba algo más que pasear el balón
de un sector a otro, y comenzó a correr
por todo el mediocampo, tratando de contactar
con los jugadores de ataque, pero Fernando Torres
y David Villa lucían desconcentrados
y siempre fueron controlados.
El cierre de la primera parte
presentaba al técnico español
Luis Aragonés desesperado, tomándose
la cabeza y gritándole a Xabi Alonso,
mientras la lluvia se hacía presente
en forma intense y enfriando por completo cualquier
reacción.
Aragonés buscó en el vestuario
la respuesta a tanto sufrimiento y la encontró
con los cambios, al minuto 46 Raúl se
reportó en sustitución de Luis
García, mientras que Cesc Fabregas lo
hizo por Marcos Senna.
La superioridad fue notoria, pero el balón
se negaba a entrar, sendos disparos de Cesc
y Pernía que eran atajados con autoridad
por el portero Alí Boumnijel, por lo
que la angustia no cedía.
Entonces Luis a los 55 envía
al terreno a Joaquín por Villa y entonces
sí, la cosa fue diferente y el empate
era cuestión de tiempo, porque España
recuperó el orden en la llegada, con
Cesc enorme. Los minutos 66 y 68 llegan con
otros disparos desviados de Pernía y
Alonso, respectivamente.
Pero la insistencia tuvo su premio, al minuto
71 Joaquín se interna por el sector derecho,
Fernando Torres deja pasar entre sus piernas
la centralización y Cesc llega a rematar,
el portero Boumnijel ataja, pero deja el balón
en corto, donde Raúl lo recoge y anota
el empate, es el despertar español.
En las gradas surge el canto de “A por
ellos”, que la afición le dedicaba
a sus jugadores, y vaya que si fueron en busca
del rival, porque a los 76 minutos, Cesc exhibió
toda la clase de su fútbol y envió
un balón en profundidad que hizo explotar
la velocidad y definición de Fernando
Torres, que luego de dominar ante la presencia
de Boumnijel, remató con borde externo
para anotar el gol de la diferencia.
España logró el
broche de oro cuando el partido expiraba, Raúl
busca el juego aéreo de Torres, Alaeddine
Yahia se desespera y en el salto baja al atacante
para que se decrete penalty, el mismo “Niño”
se encarga de anotarlo y sella un importante,
pero sufrido triunfo que se dio por los cambios.
Sin lugar a dudas la clave estuvo en las variantes
de Aragonés, porque Cesc fue líder
del equipo, Raúl luce muy bien en su
nueva función como enganche y Joaquín
fue veloz y más preciso que Villa.
La noche cerró con el contagiante ritmo
que el sonido del estadio puso a través
de las Ketchups, con su popular Azerejé,
y que el mismo “Niño” Torres
se encargó de bailar con la afición.