Mujeres al borde de un
ataque de compras
EDH en Baden Baden,
donde están concentrados los ingleses
y sus esposas van de shopping, pasean y toman
sol.
 |
|
El Diario de Hoy desde Alemania
Claudio Martínez
Publicada 20 de
Junio 2006 |
 |
No hay rastros del Mundial. La
tranquila Baden Baden, un lugar donde la aristocracia
europea del siglo IXX solía pasar sus
veranos en sus famosos spas, no ha sufrido los
efectos de la Copa del Mundo. Ninguno pide ni
ofrece entradas para los partidos.
No se ve a nadie con una camiseta de fútbol
y mucho menos a aficionados con la cara pintada.
No hay afiches de la FIFA ni pelotas Teamgeist
en las vidrieras de los comercios. Tampoco gente
abarrotada frente a un televisor a la hora de
los juegos.
De hecho, esta ciudad donde en sus años
de esplendor el escritor Mark Twain pasó
varias semanas tratando de curarse el reumatismo,
no tiene ni una tienda de ropa deportiva.
No parece ser Alemania, pero lo es. Aquí,
donde la paz es tal que incluso al mediodía
se escucha a los pájaros cantar y también
el sonido de las mansas aguas del río
que la recorre, está instalada la selección
de Inglaterra.
A unos kilómetros de allí, sobre
la montaña y al pie de la mítica
Selva Negra, se levanta el Buhlerhohe Schlosshotel,
un hotel con mucha historia que aloja al equipo
británico. Una atmósfera perfecta,
donde la vegetación brota con una fertilidad
increíble.
A Baden Baden la llaman “la antesala de
la muerte”. Basta caminar unas cuadras
para darse cuenta el motivo: la población,
que es de 54,000 habitantes, es mayormente anciana
y de clase alta. Tratar de encontrar a alguien
menor de treinta años es como buscar
un trébol de cuatro hojas.
Sin embargo, la realidad ha cambiado
ligeramente por estos días. Y es que
allí, además de los jugadores
ingleses están sus familias, quienes
tienen el permiso del cuerpo técnico
de estar en la misma ciudad pero no en el mismo
hotel. Por eso las WAG (Wives and Girfriends),
como las han bautizados los periodistas ingleses,
han tomado la ciudad.
La sola presencia de la excéntrica Victoria
Beckham ya era suficiente motivo para atraer
a los fotógrafos. Pero el hecho tener
a mano además al resto de las mujeres,
desde la voluptuosa Elen Rives -la esposa española
de Frank Lampard- a Coleen McLoughlin -la desprejuiciada
novia del desprejuciado Wayne Rooney- convirtieron
a esta ciudad en un paraíso de los paparazzi.
Dotados de los lentos más sofisticados,
los cazadores de famosos básicamente
tienen dos puntos estratégicos para monitorear
toda la ciudad. Un grupo siempre permanece sobre
las márgenes del río Oos, para
captar lo que puede ocurrir en la terraza del
hotel donde viven ellas.
La otra parte monta guardia en el único
McDonalds de la ciudad, cuya fachada de vidrio
permite observar el movimiento de gente que
transita por la calle peatonal, donde están
todos los comercios más importantes.
Mientras esperan, aprovechan para bajar sus
fotografías a sus computadoras y usar
Internet.
Seguramente la señora
Beckham no estaba al tanto de este detalle.
Porque el domingo decidió llevar a sus
tres hijos a almorzar a... McDonalds. Ni más
ni menos. Adam Wilson, un inglés nacido
en Lincoln que tomó su mes de vacaciones
para ver el Mundial, contó ese momento
a EDH. “Yo estaba leyendo el periódico
y de repente veo a Victoria Beckham caminando
por la calle. Iba con sus tres hijos y sus cuatro
guardaespaldas. Comieron en McDonalds”,
explicó el hombre, que a ese día
también vio a Joe Cole y Paul Robinson.
El gran debate
La idea de permitir llevar a las mujeres a Alemania
fue todo un tema de discusión en Inglaterra.
Alan Shearer, ex integrante de la selección
en los Mundiales 1998 y 2002, dijo públicamente
que estaban cometiendo un error muy grave, ya
que “los futbolistas tienen que estar
concentrados para jugar y eso puede distraerlos”.
El primero en reaccionar fue David Beckham,
quien aseguró: “Estar con mi familia
me hace bien, ¿cómo pueden pensar
que es algo negativo?”
Cada vez que el entrenador Sven Goran Eriksson
les da día libre, los jugadores pueden
recorrer la ciudad, visitar el hotel de sus
esposas o a ellas se les permite llegar a la
concentración. La mayoría prefiere
irse del hotel, salir y cruzarse con la gente
del lugar, que apenas si los reconoce. Beckham,
una vez más es la excepción: él
prefiere no dejar el hotel y hace que sus familiares
lleguen allí.
El Buhlerhohe Schlosshotel, cuartel
general inglés, supera ampliamente las
cinco estrellas de un hotel habitual, puesto
que la Federación Inglesa le ha agregado
comodidades como una sala de videojuegos y hasta
un espacio cerrado para jugar golf, donde dicen
que Joe Cole, del Chelsea, es prácticamente
imbatible. Como si fuera poco, en cada habitación
instalaron una pantalla de plasma por si acaso
alguno quiere ver algún partido.
Además, como para sentirse en casa, todos
los días los jugadores reciben los periódicos
ingleses. Eso sí, llegan The Sun, The
Daily Mirror y The Daily Mail, es decir todos
los tabloides donde se publican las fotos de
sus esposas que toman los paparazzi. ¿Irónico,
no? Los diarios más serios como The Guardian,
The Telegraph, The Times o The Independent vienen
con un día de retraso.
Iris, dueña del quiosco de venta de periódicos,
asegura que ellos son los proveedores del equipo
inglés. “Todos los días
les llevamos al hotel 200 ejemplares”,
comentó. “Las ventas han mejorado
también porque hay muchos familiares.
Antes vendíamos unos 20 periódicos
británicos y la mayoría eran Financial
Times. Ahora son unos 90 o 100 y casi todos
tabloides”, concluyó.
Por allí llegan también los padres
de Michael Owen, la esposa de Steven Gerrard
y la familia completa de Crouch, que en el ranking
es la de las más simpáticas. En
su mayoría, los futbolistas no sufren
el acoso de la gente. La esposa de Jamie Carragher,
defensor del Liverpool, puede pasear tranquilamente
su bebé -El Diario de Hoy fue testigo-
sin que nadie, salvo algún que otro paparazzi,
advierta su presencia. Pero el caso de Beckham
es especial.
Y todo lo relacionado con él
tiene importancia para los medios. Bild, el
periódico de mayor circulación
de Alemania, es el principal comprador del material
de los paparazzi. Hace unos días publicaron
un artículo que traspasó todos
los límites y que provocó la ira
del gran capitán. Utilizaron fotos de
la madre y la hermana de David caminando por
Baden Baden para ilustrar una nota donde decía
que ambas eran obesas (el título fue
Fat-ham, jamón gordo) y que los hijos
de David eran enanos. “Es triste caer
tan bajo. No voy a contestar. Me las arreglo
con aquellos que me critican como futbolista;
no acepto cuando se meten con mi familia”
Para los paparazzi, definitivamente es más
importante dónde están las esposas
que sus maridos. Por eso el Park Hotel Brenner’s
siempre está en el blanco de mira. Allí,
donde anteriormente se han alojado personalidades
como Bill Clinton y Nelson Mandela y donde todavía
hoy tienen uno de los mejores spa del mundo,
decidió quedarse Victoria Beckham.
El resto de la troupe la siguió. La elección
no fue fácil, la revista alemana Bunte
afirma que la ex Spice Girl pidió al
director del hotel que le enviaran fotos de
las 30 suites que posee el lugar para escoger
la mejor. Las otras, un poco menos glamorosas,
fueron para Cheryl Tweedy (cantante del grupo
Girls Aloud y novia del lateral Ashley Cole),
Nancy dell’Olio (esposa italiana del entrenador
Eriksson), Elen Rives (mujer de Lampard) y Alex
Curran (novia de Gerrard).
La única que parece competir
en excentricidades con Victoria es Coleen McLoughlin,
novia del lesionado Wayne Rooney. Con 16 años,
se pasea con una cartera Fendi de 2,800 dólares
y es capaz de gastar otros 10,000 en una rápida
pasada por una tienda de ropas. Para ella, eso
son monedas. Ser la novia del delantero la hizo
millonaria:consiguió firmar un contrato
de 13 millones de dólares que incluye
modelar y escribir un libro sobre lo que significa
vivir al lado de Rooney.
Las noches suelen ser intensas, sobre todo después
de los juegos de Inglaterra. Un artículo
del periódico The Times describió
la fiesta que significó ganarle 1-0 a
Paraguay. Celebraron en Garibaldi, la discoteca
top de la ciudad, donde bailaron durante casi
cinco horas y bebieron siete botellas de champagne.
La cuenta fue de 758 dólares.
El ostentoso restaurante Medici, que se enorgullece
de haber recibido a Bono como comensal estrella,
es otro de los lugares que suelen frecuentar
las WAG. Victoria Beckham y Cheryl Tweedy son
casi inseparables -¿será la música
que las une?-, en cambio Coleen McLoughlin se
trajo a su grupito de amigas. A las chicas les
gusta tanto el sushi que la esposa de Eriksson
se encargó de convencer al maestro japonés
de la cocina de que trabaje el domingo, su día
libre.
En las tardes, además de cruzar la calle
y pasear por el bucólico parque, no hay
más alternativas que salir de compras.
Las boutiques del lugar se armaron con suficiente
stock: tienen lo último de Gucci, Prada,
Escada y Dolce & Gabbana. Aunque no solo
de marcas famosas viven ellas, también
visitan con frecuencia la tiene H&M, donde
compran aquellos que no pueden pagar 4,500 dólares
por un vestido o 3,700 por un exclusivo par
de zapatos. Hay dos lugares de Baden Baden donde
Victoria Beckham todavía no dejó
ningún rastro de su presencia y probablemente
nunca los deje. Uno es el Museo de Arte, donde
estos momentos exhiben obras de Chagall y Dalí.
El otro es la librería.