La revancha de Sheva
El delantero ucraniano
anotó un gol, dio una asistencia y su
equipo goleó a Arabia para seguir en
carrera.
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
Publicada 20 de
Junio 2006 |
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En el bus que transportaba de
regreso a los jugadores de Arabia Saudita hacia
el hotel, tras caer 4-0 con Ucrania, podía
leerse el siguiente lema: “Nadie puede
detener a los halcones verdes”. Nada más
lejano de la realidad.
Ese eslogan que eligieron suena bien, pero no
se ajusta a lo que mostró en sus dos
juegos en Alemania.
El equipo asiático no fue rival para
los ucranianos, que llegaban golpeados por la
goleada que les propinó España
y sabían que una victoria los ponía
de vuelta en carrera por la clasificación.
Shevchenko y sus amigos dejaron claras las diferencias
entre un equipo europeo -aunque no de los más
fuertes- y uno Árabe. Los petrodólares
sirven para traer técnicos exitosos como
Marcos Paquetá (campeón mundial
con Brasil en Sub-17 y Sub-20) y para construir
estadios con grifos de oro en los baños,
pero no para comprar talento. Ese talento que,
por ejemplo, tiene Andriy Shevchenko, quien
ayer dejó su nombre inscrito en la historia
de los Mundiales con un gol y una asistencia.
La ansiedad estaba devorando al ex delantero
del Milán, quien sabía que ésta
era su oportunidad. A diferencia de España,
donde Puyol no le dejó mover, aquí
los defensores árabes le garantizaban
más espacios y mucho menos oficio.
Sin embargo, se fue en blanco
durante los primeros 45 minutos. Tuvo tres ocasiones
claras para anotar, pero no pudo. Si no perdía
la calma era porque a esas alturas su equipo
ya ganaba 2-0. Rusol, al 4’, puso el primero
al interceptar con la rodilla un centro de Kalinichenko.
Y al 36’ Rebrov puso el segundo con un
impresionante remate de media distancia en el
que el portero Zaid colaboró, pues resbaló
cuando intentó reaccionar.
La segunda parte fue toda de Sheva. No había
transcurrido ni un minuto cuando capitalizó
un centro del incansable Voronin y anticipó
de cabeza al defensor Al Montashari para su
primer grito. Además, terminaba liquidar
un juego en el que no servía otra cosa
que la victoria.
El resultado a favor le permitió a Ucrania
jugar más suelto, hacer circular el balón
y esperar el momento justo de dar otro zarpazo.
Eso ocurrió al 84’, cuando Shevchenko
superó a todos en velocidad y en vez
de rematar, como lo hubiera hecho en otro momento,
prefirió tocarla hacia un costado, donde
entraba su compañero Kalinchenko solo
para empujarla a la red.
Con el 4-0, el técnico Oleg Bokhin lo
cambió para que se llevara su merecida
ovación. La afición ucraniana
se puso de pie para despedirlo mientras que
los árabes, decepcionados por la goleada,
emprendían el camino de regreso anticipado.
Al final, volvió a entrar al campo de
juego para compartir ese triunfo con su gente.
“Hoy había que ganar, no importaban
los autores de los goles”, comentó
luego. En su puño derecho llevaba apretada
su camisa número 7. Se la pidió
el árabe Kariri y luego varios más,
pero a todos les dijo amablemente que no.
Estaba decidido a no cambiarla con nadie. Se
trata de un recuerdo demasiado valioso como
para regalarlo a un ocasional adversario del
que ni siquiera puede pronunciar su apellido.
Esa camisa, lavada y planchada, va directo a
su sala de trofeos.
Blokhin: “Prometí
mejorar”
El técnico de la selección
ucraniana de fútbol se mostró
muy satisfecho, tanto por la goleada como por
la actitud de sus jugadores, a los que había
criticado después de perder ante España.
“Prometí que mis jugadores lucharían
en el siguiente partido y lo han hecho. Contra
España no se mantuvo la disciplina y
por eso perdimos. Fueron cuestiones internas
del grupo que deben quedarse dentro, porque
lo importante es que todos pelearon bien”,
indicó.
“Ahora, la intención es mantener
este espíritu de lucha para el próximo
encuentro, porque nos enfrentamos a un rival
muy fuerte (Túnez), pero el resultado
de hoy nos da mucha moral. Nuestro objetivo
es ganar contra Túnez para clasificarnos,
pero no es fácil porque cuenta con un
buen entrenador y muchos jugadores que actúan
en Europa”, añadió.
Blokhin admitió que su equipo tuvo todo
de cara al marcar en el minuto 4 de partido,
por medio de Andrey Rusol. “Lograr un
gol tan rápido nos ha hecho que el encuentro
sea más fácil, porque luego dominamos
el juego por completo”, destacó.
El técnico ucraniano dijo que, tras esta
victoria, “las posibilidades de clasificarse
son grandes”, siempre que sus jugadores
mantengan ese espíritu de lucha.