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Guerra en Kaiserslautern

El partido Italia-Estados Unidos tuvo de todo: patadas, expulsados, sangre y mucha emoción. Aunque trataron de evitar el término, europeos y norteamericanos se enfrascaron en una auténtica batalla campal

   

Publicada 18 de Junio 2006

 

Vincenzo Iaquinta y Alberto Gilardino consideraron “excesivo” utilizar el término “guerra” que había escogido el estadounidense Eddie Johnson para referirse al partido Italia-Estados Unidos, pero la batalla que realmente se libró en el terreno de juego se pareció mucho a un conflicto bélico.

Tres expulsiones y cuatro tarjetas amarillas, un jugador (Brian McBride) con el pómulo partido de un codazo y otro (Andrea Pirlo) con el tobillo malherido por una entrada alevosa de Pablo Mastroeni revelan que sobre el terreno de juego del Fritz Walter stadion hubo algo más que abrazos.

Eddie Johnson abrió la caja de los truenos cuando habló de guerra contra Italia para ilustrar con un vocablo explícito la táctica de asalto a la bayoneta que pensaban emplear en un partido en el que se jugaban casi todas sus opciones de seguir con vida en el Mundial.

“La palabra guerra me parece excesiva, aunque me doy cuenta de que para los americanos el partido será a vida o muerte y para ellos será como ir a una guerra, pues si pierden están fuera”, opinó Iaquinta antes del partido.

Por si el encuentro no tuviera, en sí mismo, suficientes connotaciones bélicas, el equipo de Estados Unidos se alojó, durante su estancia en Kaiserslautern, en la base aérea militar de Ramstein, donde residen 40,000 estadounidenses entre personal civil y militar, despreciando, por razones de seguridad, los hoteles que les ofrecía la FIFA.

El terreno de juego fue, en efecto, el escenario de una verdadera batalla. Ya en el primer minuto hubo dos faltas. En el 28’, Daniele de Rossi partió el pómulo de un codazo a Brian McBride, que sangraba abundantemente, y el árbitro, el uruguayo Jorge Larrionda, mandó al italiano a la caseta mientras éste se llamaba a escándalo intentando expresar que la cosa no había sido para tanto.

En el 45’, Mastroeni se tomó el desquite con una entrada alevosa al tobillo de Pirlo, que hubo de ser retirado en angarillas en medio de vivos gestos de dolor. El estadounidense se fue a la ducha antes de tiempo por orden del árbitro.

Horrorizado, tal vez, con los excesos que estaba viendo sobre el terreno, y tal vez en previsión de mayores males, el árbitro expulsó en el 47’ al estadounidense Eddie Pope por una entrada a Alberto Gilardino que, en comparación con muchas otras acaecidas a lo largo del encuentro, podía calificarse de amistosa.

Con dos jugadores expulsados por el bando estadounidense y uno más por el italiano, el partido transcurrió entre sobresaltos hasta el final.

Totti se volvió a esconder

Francesco Totti, considerado en Italia el mejor futbolista del país en los últimos años, de gran calidad técnica y ampliamente alabado por los “grandes” del pasado, volvió a mostrarse opaco y fuera de sitio en una gran cita, en el partido contra los Estados Unidos.

Ha vuelto muy pronto a perder el sitio, a salir del partido. Y ello por culpa de una tarjeta amarilla que le fue sacada a los cinco minutos del partido contra los Estados Unidos.

Pasó inadvertido por el partido, no se ofreció a sus compañeros, deambuló y dio malos pases. Tanto que sólo se le puede contabilizar una bella acción, que llegó con una cesión a “lo Totti” sobre el desmarque de Gilardino. <DPA>



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