Deportes
elsalvador.com

deportes@elsalvador.com
Contáctenos

Sueño americano

Estados Unidos logró un valioso empate a uno contra Italia y mantiene opciones de pasar a octavos

 
El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez

Publicada 18 de Junio 2006

 

El personal de la base militar estadounidense de Ramstein, ubicada a unos 10 kilómetros de Kaiserslaurten, fue clave para salvar la vida de Bruce Arena y sus muchachos. No fue táctica. No fue estrategia.

Simplemente fue apoyo moral. Ayer el estadio Fritz Walter no parecía un estadio alemán, a pesar de que lleva el nombre del capitán del equipo germano que ganó el título mundial de 1954.

Más del 80% de los espectadores, la mayoría empleados en esa base, llevaba la bandera de las barras y las estrellas. Allí, en el centro militar más grande fuera del territorio americano, viven 40,000 soldados. Parecía que estaban todos, porque los gritos de los italianos apenas si se escuchaban.

Si bien es cierto que hasta tanto la FIFA decida cambiar las reglas, en el fútbol gana el que hace más goles y no el que convoca más gente, esa presencia masiva con un sostenido “USA, USA...” le infundió a los jugadores la motivación que les faltó frente a la República Checa. El 1-1 final, logrado con un jugador menos, lo deja con posibilidades de avanzar.

Seguramente los futbolistas americanos ya se imaginaban armando las maletas de vuelta cuando al 22’ Alberto Gilardino, de palomita, aprovechó un perfecto tiro libre de Pirlo para poner en ventaja a la azzurra. Nunca el público fue tan importante para no dejar caer al equipo como anoche. Animándolo sin cesar y también abucheando al rival y presionando al árbitro uruguayo Jorge Larrionda.

Del resto se encargó Italia, que al 26’ anotó un gol en contra –Zaccardo quiso despejar y su tiro le salió al revés– y un minuto después se fue expulsado De Rossi –quiso pegarle un codazo criminal a McBride y le salió perfecto–.

Entonces Estados Unidos volvió a creer por un rato en el milagro de ganarle al gigante, pero no pudo aprovechar su momento.

Tuvo un buen cabezazo de Bocanegra y un remate de larga distancia de Pablo Mastroeni que rozó el palo. Nada más. Pero en un abrir y cerrar de ojos se quedó con dos hombres menos.

Primero se fue Pablo Mastroeni, autor de un planchazo a Andrea Pirlo, y luego Eddie Pope, quien fue amonestado por segunda vez. Así, en esas condiciones, tuvo que afrontar el equipo de Bruce Arena casi todo el segundo tiempo.

Italia, que en su debut dejó una muy buena impresión, se suponía que lo iba a pasar por encima. Además, para este encuentro había recuperado a dos de sus titulares, Genaro Gattuso y Gianluca Zambrotta, que estaban mal para el partido anterior.

Entonces surgió el amor propio, ese que habitualmente no se ve en los futbolistas estadounidenses. Lo ve en sus baloncestistas, en sus beisbolistas, en los héroes de sus libros y de sus películas. Pero en el fútbol no. Nunca.

O casi nunca, porque ayer sacó toda esa casta que tenía escondida –bastante escondida– en algún lugar. Con nueve jugadores arriesgó todo. Jugó a matar o a morir haciendo un esfuerzo físico memorable.

Queda la duda sobre cuál es la verdadera Italia. La primera, que fue implacable contra Ghana, o esta otra, que se complicó ante Estados Unidos cuando tenía todo controlado. A los norteamericanos le queda la ilusión intacta, sobre todo porque la victoria de Ghana sobre los checos le permite soñar con la clasificación a pesar de no haber ganado.


| Portada | Subir |