Mejor, imposible
Argentina vapuleó
a Serbia y logró el pase a los octavos.
Una actuación llena de fútbol,
lujos y goles.
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
Publicada 17 de
Junio 2006 |
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Ni el más optimista de
los argentinos esperaba una victoria así.
Tan contundente. Tan sólida. Tan convincente.
El 6-0 ante Serbia y Montenegro pone al equipo
de Perkerman en octavos de final pero también
lo confirma como serio candidato al título,
sobre todo si sigue jugando como lo hizo en
Gelsenkirchen.
Es cierto que siempre estuvo en la lista de
los favoritos, pero era más por tradición
y por nombres que por su rendimiento en los
últimos meses.
Ayer despejó las dudas. Y salió
vivo de un grupo al que llamaban “de la
muerte”, aunque no por la presencia de
los serbios.
A diferencia del debut contra Costa de Marfil,
la albiceleste tuvo una actuación sin
fisuras. Un rendimiento colectivo superlativo
acompañado de individualidades de altísimo
nivel. Además, como regalo, debut y gol
de Lionel Messi. Debut y gol de Tévez
en los Mundiales. Dos futbolistas que le solicitaban
a Pekerman con insistencia.
Todo se facilitó con el rápido
gol de Maxi Rodríguez, quien al 6’
recibió de Saviola y perforó por
primera vez la valla del portero Dragoslav Jevric.
Pero la percepción de que Argentina iba
a tener una tarde inolvidable llegó con
el segundo gol, precedido una combinación
de más de quince toques antes de que
Hernán Crespo se la dejara de taquito
a Cambiasso para anotar de zurda. El volante
del Inter entró por Lucho González,
quien salió al 17’ con un tirón.
Una de las claves fue la actuación de
Javier Saviola, quien si bien no anotó
fue determinando en los tres primeros goles.
En el tercero, por ejemplo, le robó una
pelota a al grandote Duljaj, desbordó
por derecha y le sirvió el gol a Maxi.
Para ese entonces, la tribuna albiceleste ya
deliraba de felicidad. “Volveremos, volveremos;
volveremos otra vez; volveremos a ser campeones;
como en el 86”, gritaban. Diego Maradona
era el abanderado, un rostro conocido -además
estaban el ex portero Sergio Goycochea, la actriz
Natalia Oreiro, el actor Facundo Arana y la
modelo Ingrid Grudke- entre miles de caras anónimas.
Los serbios, en cambio, demostraron que aún
podían jugar peor que ante Holanda. Todo
un mérito. Y como si fuera poco castigo
el 0-3, Mateja Kezman “enloqueció”
y vio la roja tras un planchazo a Macherano.
Argentina no se desesperó, con superioridad
numérica prefirió hacer circular
el balón con Riquelme como eje -fue elegido
por la FIFA el mejor del partido- y esperar
el momento justo de dar la estocada final. Si
los serbios -heridos en su amor propio- tuvieron
algún intento de llegar, fue conjurado
por Abbondanzieri.
El majestuoso estadio de Gelsenkirchen, fue
un digno escenario para el debut de Lionel Messi,
la gran promesa.
Entró al 75’, y en la tercera pelota
que tocó hizo un desborde por izquierda
y le sirvió el gol a Hernán Crespo,
que llegó a cerrar por la derecha y anotar
el 4-0. Luego vino el quinto, obra personal
de Carlos Tévez, otro que se mordía
las uñas por debutar y que en media hora
quería demostrar porqué fue elegido
el mejor jugador del campeonato brasileño.
Al 84’ dejó dos rivales en el camino
-uno de ellos con túnel- y venció
al portero con toque suave. Golazo: 5-0.
Pero todavía faltaba más. Porque
ninguno de los presentes -salvo los pobres serbios,
que encontraron en la cerveza una excusa perfecta
para apagar su frustración y olvidarse
de todo- quería irse sin ver un gol de
Messi.
En Alemania todos hablan de él, su publicidad
de Adidas cuelga de los edificios más
significativos de las ciudades y no hay analista
que no lo mencione como una potencial figura
del Mundial. El problema es que no jugaba...
Entonces al 88’ llegó el momento
esperado. Encaró por la derecha, se quitó
una marca y definió al palo más
cercano del portero, testigo directo de un momento
histórico. Broche de oro para un equipo
que terminó de resolver muchos de sus
problemas.
No sólo le hizo seis goles a Serbia,
equipo que mandó a la repesca a España
y que en toda la eliminatoria concedió
un sólo gol en contra. También
calmó sus ansiedades, las de los debutantes
Tévez y Messi y la de los que temían
que Alemania 2006 podía terminar antes
de lo previsto como Corea Japón 2002.
Por eso Argentina está de fiesta. El
buen fútbol, también.