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La emoción de una fiesta inolvidable

Emoción. Esta es la palabra que elijo para traducir la linda e inolvidable fiesta que nos proporcionó este del Mundial 2006 en Alemania, en la que tuve la felicidad de participar como campeón y capitán por Brasil en 1958.

 
El Diario de Hoy desde Alemania
Por Hideraldo Luiz Bellini
Capitán de Brasil campeón del mundo en 1958

Publicada 16 de Junio 2006

Una sensación sólo comparable a la emoción que sentí en el momento en que levanté la copa Jules Rimet en el Mundial de Suecia.

La gran diferencia fue que en 1958 hice un esfuerzo enorme para contener mis emociones y no llorar en público. Pero ahora, sin embargo, sí lloré muchísimo. En Münich he podido expresar toda la emoción que he mantenido guardada en mi corazón desde hace casi 50 años.

Yo no podría imaginar, a esta altura de mi vida, a los 76 años de edad, participar en un homenaje de esta envergadura y tener la oportunidad de volver a una fiesta tan bonita en un maravilloso estadio europeo, donde todo empezó para Brasil con aquella conquista de 1958 en tierras suecas –la primera de las cinco estrellas que mi país lleva en su escudo–.

Aquel título mundial fue la llave para que Brasil sea la potencia futbolística que es hoy en día y nos redimió a todos los jugadores de nuestro país del fracaso del Maracanazo 1950.Estoy muy agradecido a Dios y a la FIFA por esta lindo y grandioso homenaje. ¡Viva el fútbol!Nota:Bellini, como campeón del mundo, participó en la ceremonia de inauguración del Mundial de Alemania.


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