Rooney debutó sin hacer ruido
El delantero inglés por fin dijo presente en una Copa Mundial, aunque no mostró mucha calidad
Publicada 16 de Junio 2006
El inglés Wayne Rooney, el “niño malo” del fútbol inglés, debutó ayer en un Mundial al salir al campo en el segundo tiempo del partido que enfrentó a su selección con Trinidad y Tobago en Núremberg.
Rooney, de 20 años, se estrenó en el minuto 59, en sustitución de Michael Owen, cuando el partido marchaba con el marcador empatado a cero.
La participación del delantero del Manchester United en Alemania había quedado en el aire a causa de la lesión en el pie derecho -la fractura del metatarso- que sufrió el 29 de abril en un encuentro con el Chelsea.
Pese a la lesión, el seleccionador británico, el sueco Sven-Goran Eriksson, convocó a Rooney con la esperanza de que se recuperara en pleno Mundial.
La recuperación fue un éxito y Rooney recibió la autorización de los médicos.
El debut de Rooney era muy esperado por la hinchada inglesa, que todavía guarda fresco en la memoria el partido de la Eurocopa de Portugal 2004 cuando se convirtió en el goleador más joven de la historia de una fase final de dicha competición, al marcar con 18 años, 7 meses y 24 días, sus dos tantos ante Suiza.
Rooney unió dicha marca a la de jugador que ha marcado más joven en la “Premier” (16 años), el más joven en ser convocado por Inglaterra y el más joven en marcar con los “pross”.
Otro doblete ante Croacia clasificó a Inglaterra para los cuartos de final, donde perdieron en los penaltis contra Portugal. Rooney no pudo acabar el partido a causa de una lesión.
El jugador prosiguió en la misma línea en la campaña 2005/06, en la que dos dianas suyas contribuyeron al triunfo por 4-0 del United en la final de la Copa de la Liga contra el Wigan Athletic.
Decepción y emoción
El capitán de la selección de Trinidad y Tobago, Dwight Yorke, y el entrenador del equipo, el holandés Leo Beenhakker, expresaron, luego de la derrota ante Inglaterra, dos sentimientos paralelos en el conjunto caribeño: la emoción y la decepción.
“Para todos nosotros fue muy especial jugar contra todos esos jugadores. Jugamos bien y fue una lástima que concediéramos los dos goles sobre el final. Podríamos haber empatado el partido”, comentó Yorke, capitán de una humilde selección que resistió 80 minutos con el marcador a cero ante una potencia mundial como Inglaterra.
“Estamos muy decepcionados. Podemos vivir con ello, pero naturalmente nos duele. Siempre es duro resistir tanto y a último momento encajar los goles decisivos”, analizó Beenhakker, que reconoció el mérito del rival. <DPA>