Con un pie en octavos
Alemania sudó
más de la cuenta para superar a Polonia
y lo hizo en el minuto final. La clasificación
a la siguiente ronda es casi un hecho y todo
el país lo festejó.
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El Diario de Hoy desde Alemania
Iván Miranda
Publicada 15 de
Junio 2006 |
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Oliver Neuville hizo estallar
de alegría el Estadio de Dortmund, al
anotar el gol de la victoria para Alemania ante
Polonia, con lo cual en el segundo minuto del
descuento final pudo superar a un destacado
arquero como Artur Boruc, que hasta ese momento
en asociación con el travesaño
habían parado las embestidas alemanas.
Fue el momento de la locura, fue dejar atrás
noventa minutos de sufrimiento, en los cuales
los alemanes fueron superiores, porque aceptaron
la responsabilidad de favoritos, pero se quedaron
cortos, cuando la opción de definir a
un ganador, requería de talento, el cual
nunca apareció.
Alemania lució bien cuando Schweinsteiger
se cargaba por la izquierda, haciendo que Lahm
le acompañara con desbordes que entusiasmaban
al público, y que hacían despertar
a Ballack.
Minuto 20 y la impotencia de Mirosla Klose conmueve
a los presentes en el estadio, al desatar su
frustración por no poder anotar, golpeando
el caño derecho de la portería
polaca con una patada que le hizo manifestar
dolor.
El protagonismo del partido lo
tomaron los aficionados, vaya duelo de cantos,
aplausos, silbidos y abucheos, los polacos demostraron
que también meten bulla y mientras los
alemanes comenzaban a devorar uñas, en
las gradas apareció el “Polska,
Polska” y con un franco intento de español
cantaban el “sí, sí, pueda”…”sí,
sí pueda”.
Polonia cometió el error de regresar
del descanso sin entrar al partido acorde a
las exigencias de los alemanes, respondiendo
sólo con individualidades.
Era evidente que el tiempo desesperaría
a los de Klinsmann, por lo que el técnico
alemán ordenó cambios que a la
postre serían determinantes en el resultado
del partido y le exhibirían como un estratega
de primera: David Odonkor por Friedrich y Oliver
Neuville por Podolski.
Fue precisamente una combinación a base
velocidad y corazón, provocada por el
explosivo Odonkor, la que propició el
gol alemán, el cual fue convertido por
Neuville, rematando bajo.
Ese fue el momento de la locura, porque ya era
el tiempo de descuento, con el agravante que
un minuto antes Klose y Ballack habían
estrellado el balón en el travesaño.
Pero cómo no ganar con semejante empuje,
ayer Dortmund fue un manicomio…fue el
manicomio de la locura alemana.
Neuville, mesías
de Alemania
Oliver Neuville colocó
a Alemania a las puertas de los octavos de final
con un gol en el tiempo de prolongación
a Polonia, que con dos derrotas sólo
un milagro la salvaría de la eliminación.
“No me siento el héroe de la noche,
aunque haya marcado el gol de la victoria. Merecimos
ganar y podíamos haber anotado más
veces. El seleccionador me dijo que debía
intentar profundizar el juego. Diez minutos
antes de marcar ya tuve una oportunidad. Después
metí este gol que ha sido muy importante
para mí”, comentó Neuville.
Su gol de Neuville llegó en el minuto
91, después de un prolongado asedio de
Alemania, que en más de una ocasión
se encontró con las manos del portero
polaco y del Celtic escocés, Artur Boruc.
El delantero del Borussia Moenchengladbach salió
al campo en el minuto 71, en sustitución
de Lukas Podolski, para marcar 20 después
el gol que permite a Alemania sumar seis puntos.
Oliver Neuville, con sus participaciones en
dos ediciones de la Copa FIFA Confederaciones
(1999 y 2005), en la Copa Mundial de la FIFA
2002 y en innumerables citas internacionales,
aporta una amplia experiencia al conjunto alemán.
Este veloz delantero no es un especialista del
gol, pero supo estar en el lugar y en el momento
oportuno para cabecear a la red un centro de
Odonkor. Alemania suma números perfectos
con su ayuda: seis puntos en el grupo A.