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El primer partido es especial

No tiene por qué ser justo un partido de un Mundial.

 
El Diario de Hoy desde Alemania
Por Franz Beckenbauer
Presidente del comité organizador del mundial. campeón como jugador (74) y DT(90).

Publicada 14 de Junio 2006

Pero el primer encuentro internacional es para todo futbolista algo muy especial. Uno entra en el augusto círculo de los mejores.

Uno sabe que millones de personas están sentadas frente al televisor, que las cámaras revelan cada milímetro del semblante durante el himno. Uno sabe que quizás 90 minutos después será un héroe nacional o también un fracaso para siempre.

Sin embargo, el primer partido internacional no es nada en comparación con el primero que uno juega en un Mundial. Uno entra en el campo con las manos sudorosas y las rodillas trémulas.

Sólo raramente suelen ser novatos quienes disputan el primer partido de un Mundial. La mayoría tienen ya la experiencia de 20 partidos de selección o más.

Mi primer partido mundialista fue todo diferente. Hace ya 40 años. La propagación mediática era, como mucho, un tres por ciento de la actual. Además, ahora el juego no es lo único que importa, sino también todo lo adyacente.

Se escribe y envía información durante semanas, incluso meses antes. En 1966 yo estaba también enormemente nervioso cuando salí para jugar mi primer partido mundialista ante Suiza. Pero entonces me ayudaron las palabras de Uwe Seeler, Willi Schulz, Helmut Haller y Karl-Heinz Schnellinger.

Eran viejos soldados con nervios de hierro. “Chico, no te vuelvas loco. Este es un partido como cualquier otro”, me dijeron. Fue fácil, porque ganamos por 5-0 en Sheffield a Suiza y yo marqué los últimos dos goles. Me hicieron famoso de golpe.

En México 1970, en mi segundo Mundial, estaba mucho más tranquilo en el primer partido contra Marruecos. Sabía lo que me esperaba. Aunque, al final, lo pasamos mal y Gerd Müller sólo consiguió el definitivo 2-1 en el minuto 80.

En mi tercer Mundial en 1974 no estaba nervioso como un novato, pero quizás sí más tenso que nunca: porque junto a los holandeses éramos los favoritos, porque el torneo tenía lugar en nuestro propio país y porque llevaba el brazalete de capitán y con ello mucha responsabilidad. Fue 1-0 a Chile.

Hoy disfruto los primeros partidos de cada equipo como organizador. Un rol bien distinto.



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