Favorito en apuros
Brasil terminó pidiendo la hora ante un Croacia compacto, que tuvo ocasiones para igualarle. El equipo de Parreira estuvo lejos del debut lujoso que se preveía y el rótulo de favorito le quedó grande
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
Publicada 14 de
Junio 2006 |
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Croacia no sólo consiguió neutralizar a los monstruos brasileños dentro de la cancha por un buen rato. También lo hizo en las gradas del Estadio Olímpico de Berlín, donde la división de colores –el rojo y blanco por un lado y el verdeamarelho por el otro- era exactamente cincuenta por ciento para cada uno. Brasil, con su samba. Ellos, con su cantos y sus bengalas.
La alegría de los europeos no cesó en lo más mínimo cuando Kaká, de lo mejorcito de Brasil, clavó un zurdazo impresionante al 44’. Hasta ese momento todo indicaba que el primer tiempo se iba en blanco.
Ese gol del volante del Milán le bastó a Brasil para ganar sus primeros tres puntos y para quedarse con exclusividad con el récord de victorias consecutivas que hasta ayer compartía con Italia (1934 y 1938) con siete. Ahora son ocho. Y eso es mérito de Kaká, pero también de Dida, que tapó cuatro pelotas con destino de gol.
A pesar de los nombres, el rótulo de favorito le quedó grande a Brasil. Los que esperaban una goleada se fueron decepcionados al ver a estrellas de la talla de Roberto Carlos, Emerson o Ronaldinho pedir la hora. Son humanos, claro. Y como son humanos tienen algunos días malos. Ayer fue el caso de la mayoría, a excepción del autor del gol, del portero y de Ze Roberto, un socio del silencio entre tantos divos.
Croacia se le plantó firme. Sabe que no tiene material humano como para jugarle de igual a igual y quitarle la pelota, que es una de las pocas maneras de ganarle a Brasil. Por eso escogió esperarlo con una defensa ordenada y muy prolija. A falta de talento, mucho sacrificio.
A los campeones del mundo les costó horrores entrarle. Ronaldo siempre llegó tarde y apenas remató una vez en el partido, al 55’, disparo que pasó por encima del travesaño. Después no hizo nada productivo y Parreira no dudó en quitarlo. Adriano también fue una sombra. Mostró su peor cara, la que vio en el Inter casi toda la última temporada. Cuando su fuerza se transforma en torpeza no suma, resta.
¿Y Ronaldinho? Pálido, irreconocible. Parecía Edmilson, no Ronaldinho. Salvo algún pequeño destello, tampoco hizo nada. Perdió muchas pelotas y se equivocó en la mayoría de los pases profundos, esos que habitualmente no falla y que son medio gol.
Tampoco pasó la prueba Cafú, quien nunca pudo controlar su sector. Por allí Dado Prso, el croata de apellido impronunciable que se hizo famoso por anotarle cinco goles a La Coruña en la Champions de 2004, hizo lo que quiso por la izquierda, por donde llegaron las mejores ocasiones croatas.
La defensa nunca ha sido el fuerte de Brasil, eso lo reconocen todos, pero esta actuación en falso deja varias lecturas.
Primero que le generaron demasiadas ocasiones, algunas de ellas desperdiciadas por Klasnic, Prso y Babic y otras tapadas por Dida.
Lo otro es el poco juego que generó en ataque, demasiado para un equipo que tiene de mitad de cancha para adelante a los mejores jugadores del planeta.