Agencias AP
Deportes
elsalvador.com

deportes@elsalvador.com
Contùctenos

La pequeña Italia

Hanóver se transformó ayer en la cuidad de los azzurri por un día. Gran expectativa por ver a su Selección.

 
Claudio Martínez
ENVIADO ESPECIAL
En Hanóver [Alemania] ::: Publicada el 13 de junio de 2006 :::

 

El grito es el mismo. “Forza Italia”. Suena con acento calabrés, piamontés, lombardo o siciliano. No hay un solo sitio de Hanóver donde no se vea una camisa azzurra.

La ciudad alemana ha recibido a los italianos con el corazón abierto, aunque nunca no pierden de vista los negocios. Y es lógico: los restaurantes más elegantes de la Georgstrasse, la peatonal principal, han sido invadidos por ellos.

Sale la pasta, sale la pizza y hasta salen los platos de especialidad locales. Pocos minutos antes de las cinco de la tarde todavía hay gente que pretende almorzar. Una de las tantas opciones es la cantina Nicola, que ofrece Bistecca a la Totti, a 18 euros.

Hanóver no dejó nada librado al azar. Para este, su primer juego del Mundial, organizó un festival musical con intérpretes de Italia y Ghana como aderezo del partido, lo que hizo bailar a todos. El sector oeste de la ciudad es digno del Little Italy de Nueva York, con rótulos en italiano y un arco iris de banderas. Pero lo más curioso es que hasta el han cambiado el nombre a una calle para ponerle MarcelloLippiStrasse, en honor al seleccionador de ese país.

Italianos y ghaneses, como todos hasta el momento, han convivido perfectamente en sus múltiples encuentros callejeros. Sin embargo, por momentos hay dejos de discriminación, algo que la FIFA condena en cada uno de juegos con un enorme banner que dice “Di no al racismo”.

 

Pero para algunos es inevitable. “¿De dónde sacaron el dinero estos para venir aquí?”, se pregunta un hombre con la cara pintada. Y agrega: “¿Cómo puede ser? Si estos son los negritos que vender carteras Louis Vuitton falsas en las calles de Roma”. Más tarde, otro tuvo una reacción similar. Al ver a dos alemanes con la camisa de los africanos, les gritó enojado: “Pero si ustedes son más blancos que la leche, ¿qué hacen con esa camiseta puesta”. Como lo dijo en italiano, ninguno de los dos se inmutó, pensaron que no les hablaban a ellos.

Los aficionados de Ghana también paseaban orgullosos por la ciudad, pero su prepuesto para comida era menor. La mayoría optó por los sandwiches o por los sabrosos helados a 2 euros.

Mientras esperan el partido, algunos recorren la ciudad en busca de camisas, bufundas y para ir al estadio. Como anticipo, en una de las mesas de metegol -fútbol de mesa- se juega un intenso Italia-Inglaterra.

Se gritan los goles como si fuese el Mundial. “Este es Rooney”, bromea un aficionado inglés y señala a un jugador que le falta un pie. Cerca de allí, bajo la pantalla gigante de un bar, italianos y ghaneses beben cervezas como si fueran hermanos y siguen los últimos minutos de Australia-Japón. Gritan y se abrazan con el segundo gol de Australia y deliran con el tercero. No es que simpaticen con los de Oceanía. Si en ese momento hubieran pasado por televisión un gol de Metapán, hubiera ocurrido lo mismo. El alcohol todo lo puede.

Lippi se fue muy conforme

Luego de las tensiones que rodearon el debut de Italia en la Copa Mundial, el técnico Marcello Lippi se declaró aliviado con la victoria 2-0 ante Ghana y dijo que su equipo había hecho un gran partido. “Italia me gustó desde todos los puntos de vista: por la garra, la aplicación, las ganas de ganar, la capacidad de crear ocasiones sin permitirlas a los rivales”, declaró Lippi.

“No era un partido fácil. El primer encuentro siempre es duro”, indicó. “En ciertos sectores del campo fuimos superiores, en otros lo fueron ellos. Pero fuimos un poco mejores. Fue un partido lindo, sufrido’’, manifestó el técnico.

Las semanas previas al mundial la paz de la selección fue alterada por preguntas constantes en torno a las denuncias de corrupción que sacuden al fútbol italiano. El propio Lippi fue interrogado por las autoridades, que le preguntaron si recibía presiones para convocar a ciertos jugadores.

Lippi dijo que “después de un mes como el que tuvimos, merecíamos algo así”. Andrea Pirlo puso en marcha la victoria con un remate desde fuera del área a los 40 minutos y Vincenzo Iaquinta marcó el segundo a los 83, aprovechando un regalo que le hizo el defensor ghanés Samuel Kuffour.

El zaguero intentó entregar el balón a su arquero, pero el pase se quedó corto y Iaquinta se fue solo, eludió al portero y anotó con el marco vacío. “No podía creer la oportunidad que me brindó Kuffour”, dijo el delantero. “Es muy emocionante anotar en el primer partido que juega uno en Mundial”.


| Portada | Subir |