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México sufrió para ganarle a irán y recién lo pudo definir en los Últimos 15 minutos. al final, justificó la diferencia

   
Publicada 12 de Junio 2006

 

México cruzó el Atlántico y se plantó en Europa sin los temores anteriores y con la seguridad de que es una selección de peso en el concierto internacional. Ganó 3-1 en su debut contra Irán, un rival que lo complicó y al que recién pudo superar en el último tramo del partido.

En los primeros compases parecía que eran los iraníes los que tenían más claro qué es lo que tenían que hacer en el terreno de juego, mientras que el juego de los mexicanos se diluía en constantes pérdidas de balón.

Los asiáticos mostraron sus armas, y apoyándose en la velocidad de sus atacantes, dieron avisos con un remate de cabeza de Hashemian, al que respondió el guardameta Oswaldo Sánchez. México parecía sorprendida por la intensidad con que había comenzado el encuentro, y la pareja Pardo-Torrado en el centro, intentaban que el balón circulara con criterio, aunque con escaso éxito.

El partido, intenso y con ritmo, cayó en un bache cuando la falta de acierto y nerviosismo hizo que ambos equipos comenzaran lo que parecía un concurso de pérdidas de balón, y las mejores ocasiones, en realidad las únicas, llegaban a balón parado. Y en una jugada de estrategia, donde la defensa iraní se mostró muy ingenua y Omar Bravo remató a la red un balón centrado por Pardo.

Corría el minuto 28 de partido y a partir de ese momento el balón perteneció a Irán, aunque lo manejaba con más corazón que cabeza. Pero ya se sabe, en el fútbol el corazón es uno de los factores que más cuenta, y a la salida de un corner, que la defensa mexicana no acertó a despejar, el central Golmohammadi, se encontró con un regalo en forma de esférico que no dudó en remachar a la red.

El empate hacía justicia, aunque la consecuencia fue que se volvió a las precauciones del inicio del encuentro.

Tras el descanso, Irán permanecía replegada atrás, intentando asegurar el empate y esperando un error de su rival que les permitiera llegar en alguna contra.

La apatía de Irán comenzaba a dormir el partido, y tampoco es que México mereciera mucho más, ya que apenas había tenido oportunidades. Y cuando todo parecía que el partido estaba condenado a terminar en un triste empate, llegó el segundo gol de Bravo.

Con ventaja, México sólo tenía que asegurar el resultado, que prácticamente le garantizaba el pase a octavos (sólo tiene que ganar a Angola), pero en lugar de eso se fue al ataque y unos minutos después, Zinha, tras una gran jugada del equipo mexicano remató de cabeza un buen centro desde la banda que liquidó el encuentro.

Quedaban diez minutos y a Irán le entraron las lógicas prisas, pero como al final de la primera parte, los ataques eran desorganizados y con más coraje que cabeza y los mexicanos disfrutaron su triunfo.

Los aztecas comenzaron con buen pie y tocaron su mejor canción: la mariachi. La fiesta aún comienza para el equipo de La Volpe, que aspira a mucho más.

Oswaldo Sánchez alzó sus manos al cielo

No cabe duda que México ofreció a su guardameta Oswaldo Sánchez, todavía conmovido por la muerte de su padre, una victoria por 3-1 sobre Irán, fraguada en el último cuarto de hora del partido disputado en Nuremberg.

Los jugadores mexicanos se fundieron en un abrazo con Oswaldo en cuanto el árbitro señaló el final de un partido que estuvo igualado hasta el minuto 76 y sólo se desequilibró en la última fase con los goles de Omar Bravo y Zinha.

Las manos a Oswaldo dirigidas al cielo en memoria de su padre recientemente fallecido en México, y el abrazo de Pavel Pardo, su compadre, resultaron la imagen perfecta de esta victoria que el portero mexicano había deseado tanto.

Sánchez, que fue titular pese a que el pasado miércoles viajó a México al enterarse de la muerte de su padre y llegó en la víspera del encuentro de hoy, afirmó tras la victoria por 3-1 ante Irán que su padre “era el primero que quería que jugara”.

El arquero reconoció que por esa circunstancia ha sido “el partido más ilusionante” que ha jugado en su carrera profesional y se mostró “contento porque todo ha salido bien”.
“El equipo tiene una gran ilusión por hacer bien las cosas, pero eso hay que demostrarlo después”, dijo.


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