En taxi con el Matador
El Diario de Hoy compartió un viaje en
Münich con Mario Alberto Kempes, héroe
de Argentina en 1978 y actual narrador de ESPN.
 |
|
El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
ENVIADO ESPECIAL |
 |
 |
|
Ayer fue uno de los protagonistas
de la ceremonia inaugural.
Camisa verde, jeans y su característico
cabello largo, aunque ya no tanto como en sus
épocas de jugador. Así camina
Mario Kempes por las calles de Münich.
Faltan unas horas para que arranque el partido
inaugural y las camisetas alemanas, ticas, mexicanas,
brasileñas y argentinas aparecen de cualquier
lado.
Casi es imposible moverse entre la multitud.
Pero Kempes, el héroe del Mundial 1978,
se las ingenia para pasar. Por suerte no recurre
a la potencia que lo caracterizó como
jugador, como cuando pasó por encima
de dos defensores holandes a puro coraje para
anotar el segundo gol de aquella final.
Aquí pide permiso para pasar. Nadie lo
reconoce. Para él es un alivio, ya que
su único objetivo es pasar por una juguetería
y comprarle algo a sus hijas. Camina con cierta
tranquilidad hasta que un costarricense lo identifica.
Le pide una foto y él acepta con una
sonrisa, luego sigue su camino hasta perderse
entre miles y miles de rostros.
Unos minutos antes viajó en taxi con
El Diario de Hoy, con quien compartió
una plática.
¿Cómo estuvo la fiesta
de los campeones?
Uh, fue una cosa muy emotiva, había mucha
gente importante. Creo que ha sido un buen gesto
el de la FIFA.
¿Te reencontraste con viejos
amigos?
Sí, pero no tanto. Con los muchachos
del 78 nos vemos siempre. Cada tanto hay reuniones
y nos ponemos al día. Y lo mismo pasa
con algunos del 86. Nunca pasa demasiado tiempo
sin que nos veamos. Lo bueno es que siempre
surgen historias y anécdotas de aquellos.
¿Y de los extranjeros? ¿A
quién viste?
A todos, estaban casi todos. Los argentinos
y brasileños éramos mayoría.
Es lógico, entre los dos hay siete copas
del Mundo. Nos saludamos con todos: Rivelino,
Dunga, uh, muchísimos... Me llamó
la atención la gentileza de Joseph Blatter,
quien pasó mesa por mesa saludando a
todos. Y a cada uno en su idioma, un fenómeno....
Alguna vez dijiste que nunca habías podido
tocar la Copa del Mundo. Ayer les dieron una
pequeña réplica a cada uno. Casi
30 años después se hizo justicia.
¿No crees?
El día de la final del 78 era tal el
lío que nunca pude tocar la copa. La
tenía Passarella, después pasó
por otras manos, pero nunca llegó a mí.
Yo tampoco me preocupé mucho... Al día
siguiente me fui para Córdoba y nunca
más la volví a ver. Pero bueno,
ahora tengo la mía propia.
En El Salvador se siguen mucho los partidos
de la Champions League por ESPN que vos narras.
¿Te adaptaste bien al periodismo?
Sí, sí. La verdad es que estoy
muy contento con el trabajo, me da mucho gusto
hacer lo que hago. Mañana mismo (hoy)
tengo avión de regreso para Estados Unidos.
Lamentablemente no voy a poder ir a ver el partido
de Argentina con Costa de Marfil.
¿No te quedas a ver los juegos
aquí?
No, no, tengo que hacer el programa desde allá.
¿Y cómo es tu relación
con Luis Omar Tapia, tu compañero?
Nos divertimos mucho en los partidos, pero él
ya no está más en ESPN.
¿Cómo?
Sí, ya no está más. Terminó
su vínculo con el canal...
¿Y con quién vas a narrar
ahora?
No sé, todavía no se sabe.
La última -el taxi acaba de llegar a
destino y Kempes paga los 13.75 euros que señala
el marcador-,
¿ya no hay ninguna posibilidad
de dirigir a la selección de Panamá?
No, no, esa era una posibilidad, pero yo todavía
tenía contrato por un año con
ESPN.