Revancha americana
Ecuador dejó en shock a los polacos,
que en los papeles no tenían que complicarse
la existencia. Los dejó en la cuerda
floja.
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Si hace cuatro años en
Corea Japón 2002, el único consuelo
de Ecuador en una Copa del Mundo fue la victoria
de 1-0 sobre Croacia, resultado que no le ayudó
a clasificar a la segunda ronda; el 2-0 contra
Polonia en el estadio Genlsenkirch desató
la locura de todo un país. El festejo
de comenzar bien se suma al espíritu
de evitar que Europa ganara dos veces en la
fecha inaugural.
La tricolor, con el partido muy estudiado, desplegó
un enorme orden táctico y sobre todo
pegó con los goles en los momentos justos
para dejar al rival tocado, ya que Polonia casi
siempre estuvo perdida y sin poder de reacción.
La selección que entrena Pawel Janas,
que en el protocolo de la FIFA era la que ejercía
de local y que además en las gradas eran
inmensa mayoría sus seguidores, tomó
sobre el terreno de juego ese papel desde el
pitido inicial.
Con Ebi Smolarek móvil por todos los
lados de la delantera y con Maciel Zurawski
más plantado entre los centrales ecuatorianos,
Polonia intentó hacer daños, pero
quizá eso no fue una sorpresa para los
hombres que dirige el colombiano Luis Fernando
Suárez.
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La seriedad en la zaga sí
la tuvo la selección suramericana con
una línea de cuatro en la que mandó
su central Giovanni Espinoza, pero el centro
del campo, en los momentos iniciales, tuvo poco
de creación y más de contención
y así Carlos Tenorio y Tin Delgado entraron
escasamente en juego, pero lo suficiente para
forzar algunas faltas con la que su equipo se
aproximara a balón parado.
La táctica le salió redonda a
Ecuador, porque a los 23 minutos, en el segundo
remate a puerta del equipo, Carlos Tenorio,
entre algodones los pasados días por
unas molestias de gemelo, conectó un
preciso cabezazo con el que llegó el
primer tanto del partido.
Ecuador se creció con el gol, adelantó
líneas e incluso dispuso de ocasiones
para aumentar la diferencia, como en un remate
de Tin Delgado o en una bonita jugada del defensa
Ulises De la Cruz.
Polonia, por su parte, se desesperó con
la presión del rival y con su falta de
ideas para superar un entramado cada vez mejor
armado y además a favor de corriente,
por lo que tuvo que esperar al descanso para
planificar la segunda parte.
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Volvió a tomar el equipo
centroeuropeo el mando del terreno y también
del balón, pero el suramericano aguantó
el envite con la defensa bien posicionada y
con un centro del campo que se multiplicó
para cerrar las líneas de pase al adversario.
El paso de los minutos favoreció a Ecuador
porque Polonia tuvo que jugar con más
precipitación al ver que el empate no
llegaba y, sobre todo, que el rival no se descomponía.
Además, la cada vez más adelantada
defensa polaca asumió riesgos.
Una desventaja de 0-1 era una espina, porque
Polonia, alentado por su publico y a impulsos
de fe, no dejó de trabajar mientras el
tiempo no expirara, aunque el 0-2 de Tin Delgado,
producto precisamente de un fallo defensivo,
cerró el partido y cortó toda
esperanza.