Múnich contiene la respiración antes del inicio del Mundial
La ciudad de Múnich contiene la respiración. El Mundial de Alemania 2006 comienza mañana en el futurista Allianz Arena con el partido entre el anfitrión y Costa Rica, pero la capital bávara mantiene sus rutinas a la espera del gran estallido.
El fútbol se respira en el centro histórico de la tradicional Múnich, donde escaparates, tiendas y plazas están adornadas por banderas, balones y motivos mundialistas de todo tipo.
Sin embargo, el ambiente entre los conservadores muniqueses es todavía de contención. Andando unos minutos en cualquier dirección fuera del reducido círculo de calles en torno a la conocida Marien platz, donde se encuentra el gótico ayuntamiento de la ciudad, la fiebre futbolística se reduce varios grados.
Mientras en el mismo centro de la plaza más significativa de la ciudad se construye el gigantesco escenario que servirá mañana a la cadena ZDF alemana para iniciar a partir de las dos de la tarde el programa especial "K”nig Fussball" (El rey fútbol), en los barrios residenciales de las afueras la vida sigue como siempre.
El silencio de las calles alemanas apenas se interrumpe por el paso de algún tranvía y su fisionomía no difiere de la de cualquierotro día laborable, a no ser por el agradable sol primaveral quelució hoy el cielo raso de Múnich.
La "marea roja" que invadía las calles de Seúl en los días previosa los partidos de Corea del Sur hace cuatro años o los miles debanderas rojiverdes que adornaban las ventanas de las ciudadesportuguesas en la Eurocopa de 2004 no tienen traducción en Múnich. El pasado bélico de Alemania dejó marcas en el sentir del país,poco propenso desde entonces, casi avergonzado, a las manifestacionesnacionalistas.
El Mundial cambió algunas cosas, pero no sin polémica.Por ejemplo, la campaña "Tú eres Alemania" despertó críticas por elpasado nazi del lema. Franz Beckenbauer, presidente del comité organizador y "padre" delfútbol alemán, intentó, sin embargo, despertar ese escondido orgullopatriótico.
"Deseo que todos los jugadores canten el himno. En untorneo tan importante, eso tiene que ser sencillamente así", dijo aldiario "Bild" de hoy el ex futbolista, quizá el muniqués más famosodel momento. El fútbol está presente en Múnich, pero se circunscribe aún a unospocos lugares concretos.
"El centro es algo más turístico, lasactividades para los fans están concentrad comenta una voluntaria de la oficina de atención alaficionado, pese a que en la misma plaza en la que se encuentra supuesto de trabajo diez jóvenes de diferentes nacionalidades juegan unpartido del Mundial Callejero sobre un pequeño terreno de juegoprefabricado.
A pocos metros de la Marienplatz, las furgonetas de todas lascadenas alemanas se aprestan para lo que llegará mañana. Y en losantiguos predios olímpicos de 1972, a unos quince minutos del centro,todo está preparado para transmitir el partido en una pantallagigante que, según las previsiones, mirarán más de 30.000 personas.
Pero hasta que llegue mañana, los muniqueses pasean aún tranquilospor el centro de su pausada ciudad, mirando de reojo todos lospreparativos. Eso sí, en Múnich hay más de 100 campeones mundiales detodos los tiempos invitados por la FIFA para participar en laceremonia inagural, así que por delante de una de esas miradas podríacruzarse el brasileño Jairzinho, el argentino Mario Kempes o elinglés Jack Charlton.
Múnich respira fútbol mundialista, pero aún contiene larespiración. Quizás espera a una victoria de su selección, que jugarásin su capitán Michael Ballack, ídolo del Bayern Múnich los últimosaños, para dar rienda suelta al color y la fiebre futbolística.