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Un día con los campeones

El Diario de Hoy viajó hasta Köningstsein, la concentración de Brasil, para internarse en la intimidad del plantel favorito para reeditar el título del año 2002

Publicada 8 de junio de 2006

 
El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez

Publicada 8 de Junio 2006

Sólo un fenómeno mediático como la selección de Brasil es capaz de alterar la paz que transmite Köningstein, un pintoresco pueblo ubicado sobre una colina, a unos 37 kilómetros de Frankfurt, donde no ha pasado nada significante -ni demasiado malo ni demasiado bueno como para ser noticia- en las últimas cinco décadas.

Pero de repente, el solo hecho de que Brasil haya decidido montar allí su cuartel general cambió todo.

Incluso cuando el público no tiene acceso a los entrenamientos, como el caso de ayer, el lugar desborda en expectativas. Llega gente de los alrededores simplemente para ver el bus que transporta a los jugadores y algunos hasta han tenido la suerte de verlos a través de la ventanilla. Los niños más atrevidos están trepados al alambrado y desde allí esperan a sus ídolos. Gritan por Ronaldo, por Roberto Carlos, por Ronaldinho...

A las 16.04, un minuto antes de lo anunciado previamente por la FIFA, el autobús estacionó en el espacio reservado para los campeones del mundo. Carlos Alberto Parreira, como es habitual, es el primero en bajarse, seguido por su cuerpo técnico. Como si se tratase de un ritual ya establecido, luego desciende Cafú, el capitán, siempre con una sonrisa.

El lateral de Milan cumplió ayer 36 años y sus compañeros se lo celebraron en el hotel con un enorme pastel. Es el primero en enfrentar la zona mixta, una larga hilera de periodistas divididos en prensa escrita, radial y televisiva a los que sólo separa un vallado. Cada jugador se reserva el derecho de frenar o no ante la solicitud de los medios. Cafú, un enamorado de las cámaras, se detiene.

Pasa Mineiro (el reemplazante de Edmilson) y nadie se da cuenta. Frena Gilberto Silva, también Juninho Pernambucano. Ronaldo y Adriano, ambos escuchando música en un diminuto ipod blanco no se detienen.


Todos los ojos apuntan a Ronaldinho, otro de los que difícilmente niegue una entrevista. Incluso habla en francés cuando lo interroga un periodista de ese país, recordando sus viejos tiempos en el Paris Saint Germain. Un pañuelo Nike azul le cubre el cabello y desde la oreja izquierda brilla su aro con el R10.

Distendido, con medias blancas y sandalias, deja clara su ansiedad: “Pensamos mucho en la gente que está en Brasil y que no la está pasando bien, por eso queremos darle alegría”, comenta.

Kaká también se detiene a platicar. Emerson, en cambio, sólo se preocupa por disimular su incipiente calvicie y luce su clásica gorrita. Rogerio Ceni y Ze Roberto apuran el paso para evitar las cámaras mientras Roberto Carlos, el último en abandonar el bus, hace declaraciones polémicas. “Me río de los que dicen que Brasil es frágil en defensa.

Hace siete años que estamos jugando juntos”, explica. Y le envió un mensaje a Guus Hiddink, entrenador de Australia, segundo rival de Brasil, que dijo que convenía atacarlos por las bandas. “Lo que dijo es una tontería. No voy a responderle, sólo digo yo lo tuve a ese técnico en el Madrid y no espero nada de él”.

Salvo Alemania, por su condición de anfitrión, ningún otro equipo es capaz de atraer tantos periodistas en un entrenamiento. Hay 600 representantes brasileños acreditados, de los cuales 200 pertenecen a la red televisiva O Globo, cuyo comentarista estrella es Falcao, aquel talentoso volante que brilló en España 1982 y que también estuvo en México 1986.

Otra gloria también dedicada al periodismo es Tostao, del mítico equipo de México 1970, quien es comentarista de ESPN Brasil. Han llegado periodistas de Sudáfrica, Chile, Portugal, Inglaterra, Rusia, Polonia, España, Australia, Perú, entre otros.

El show termina cuando Roberto Carlos da la última entrevista y los jugadores se reúnen en el campo de juego. Ahí se terminan las palabras y comienzan a expresarse en el idioma del fútbol, el que dominan que más fluidez que ninguno.

Los reyes de la noche

En Köningsteing, el bonito pero desolado pueblito que ha elegido Brasil para concentrarse, la máxima diversión es escuchar música y ver TV. Por eso cuando los jugadores brasileños quieren algo de samba no tienen otro remedio que buscarla afuera. Lejos.

A veces con permiso y otras sin él, como la escapada que se hicieron varios jugadores el último lunes a una disco de Frankfurt, la ciudad grande más cercana.

Ronaldo, profundo conocedor de la vida nocturna en Europa y graduado con honores en Madrid, fue el líder de la huida en masa que hicieron varios futbolistas, según detalla el periódico Bild, el último lunes. A él lo siguieron su fiel Roberto Carlos, Cafú, Emerson -todos de la vieja guardia-, y también Robinho y Julio Cesar, quienes fueron a ganar experiencia.

Estaban bien asesorados: eligieron una de las mejores discotecas del lugar, Gallerie, en la que permanecieron hasta casi las tres de la mañana. La única excepción fue Ronaldo, quien dejó el lugar a las 5.45, cuando ya era de día. De acuerdo con el periódico, el de mayor circulación en Alemania, no hubo cortesías para los campeones del mundo: la cuenta de Ronnie, que incluía champagne y otros licores, fue de 680 euros.

Hace unos días, en Lucerna, Suiza, los brasileños también hicieron un tour nocturno y terminaron en la disco Adagio, donde fueron fotografiados -por culpa de estos celulares tan modernos con cámara incorporada- por varios aficionados.

Algo es seguro. Mientras ganen los partidos, nadie les reprochará nada. Tendrán permitida la diversión, habrá carta libre para salidas, bailes y escapadas sexuales. Por eso los periodistas brasileños silenciosamente toman nota de todo y van confeccionando su expediente. Saben que si no alcanzan el hexacampeonato, al fin podrán exponer las razones del fracaso.

Pases cortos
Hoy esperan otra multitud en entreno

• Brasil se entrenará hoy nuevamente ante una multitud de aficionados. La rpáctica será en un estadio de la ciudad de Offenbach, a 20 kilómetros de Konigstein. Se estima que unos 25.000 aficionados locales estarán presentes para ver entrenar a los jugadores brasileños. Una nueva regla de FIFA exige que las selecciones abran al menos una vez sus entrenamientos.

Teleconferencia con el hincha número 1
También hoy, en la concentración los jugadores van a mantener una teleconferencia vía satélite con el simpatizante número uno de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. No se conocen detalles del encuentro virtual.

Dunga y Ardiles no dudan:Brasil

Dunga, campeón y capitán brasileño en el Mundial de 1994, y Osvaldo Ardiles, un mago en el mediocampo de la selección Argentina que ganó la Copa en 1978, aseguraron que Brasil es el claro favorito para ganar el Mundial.


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