Se acabaron las murallas
La fiesta futbolística
terminará de tumbar las barreras ideológicas
y sociales.
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En 1988, el entonces presidente
estadounidense Ronald Reagan le pidió,
frente a frente, a su homólogo soviético
Mijail Gorbachev: “¡Derribe ese
muro!”. Al año siguiente cayó
la muralla que dividía, no sólo
a Alemania, sino a toda Europa y quizá
al mundo entero, y terminó la llamada
Guerra Fría.
En ese mismo lugar donde fue tumbada la barrera
comenzará la Milla del Hincha del Mundial
de Fútbol 2006, que acabará de
romper diferencias entre alemanes del Este y
del Oeste, pero también hará sentirse
“ciudadanos del mundo” a propios
y extraños.
La Avenida 17 de Junio, entre el Obelisco de
la Victoria y la Puerta de Brandenburgo en Berlín,
concentrará a decenas de miles de fanáticos
europeos y del resto del globo que no podrán
entrar a los estadios a ver partidos como los
de Ecuador-Alemania, Suecia-Paraguay y Brasil-Croacia
y, sobre todo, la gran final.
El comité organizador local de la Copa
y la municipalidad berlinesa han dispuesto colocar
casi una decena de pantallas gigantes, en un
ambiente de feria y esparcimiento familiar,
según dijeron voceros de la Alcaldía
de la capital germana a un grupo de periodistas
latinoamericanos invitados por el Instituto
Goethe, promotor de la cultura alemana.
En los principales días del torneo o
cuando juegue Alemania se espera que la avenida
concentre a unas 100 mil personas.
Este esfuerzo se complementa con la construcción
de una réplica mediana del Estadio Olímpico
berlinés por parte de la firma Adidas,
cerca del Parlamento o Bundestag, donde los
aficionados podrán concentrarse para
ver los partidos en pantallas gigantes.
La Milla del Hincha y el estadio de Adidas permitirán
a los alemanes y visitantes acceder de esa manera
a los partidos, si no pudieron comprar sus boletos
por Internet o se enfrentaron con restricciones
por el mismo mecanismo.
La municipalidad espera que la ciudad reciba
a un millón de visitantes, 300 mil de
los cuales requerirán hospedarse allí.
Por lo menos cinco millones de personas podrían
darse cita en la capital durante el torneo,
según calculan.
La afluencia y la emoción hará
que se rompa la apacibilidad de Berlín,
que contrasta con su cargado movimiento laboral
y económico.
En los días en que no haya partidos habrá
conciertos en la céntrica avenida.
La cantante pop Nelly Furtado y el tenor Andrea
Bocelli están invitados.