Ucrania
De la mano del temible Andrei Shevchenko, la selección ucraniana acude a su primera cita en un Mundial. Y busca ser la gran sorpresa
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Ucrania está dividida políticamente como quizás ningún otro país de Europa, pero hay algo en lo que todos, desde los Carpatos hasta las cuencas del Donetz, empujan en la misma dirección: el éxito de su selección en el Mundial de fútbol de Alemania 2006.
“Nos clasificamos por primera vez en nuestra historia y ya nos exigen todos que ganemos el título”, se quejó el hierático seleccionador ucraniano, Oleg Blokhin, en la recta final hacia el Mundial.
El mismo Jürgen Klinsmann, técnico del equipo anfitrión, señaló al conjunto liderado por Andrei Shevchenko como una “verdadera sorpresa”.
En Ucrania, uno de los países más pobres de Europa, el fútbol es para millones de personas una de las pocas alegrías de una vida en general gris y difícil. El alto índice de desempleo y la falta de perspectivas golpean el país ubicado entre Rusia y Polonia, cuyo giro hacia Occidente apoya únicamente la mitad de su población.
La línea de separación parte al país en dos, y con ello también a la nación futbolística. En el centro de una de las fracciones, la que todavía mira a Rusia y sueña con la industria pesada de los tiempos soviéticos, se encuentra el Shakhtar Donetz, club puntero del este de Ucrania.
Tras el fútbol, en Ucrania se esconde desde hace años también la gran política, algo que incluso el técnicamente indiscutido Blokhin tuvo que experimentar.
La nueva dirección política no quería al futbolista europeo del año en 1975 como técnico, pues era considerado afín al antiguo régimen y ocupaba un escaño de diputado en la Rada Suprema, el Parlamento ucraniano.
Según la denuncia de otros parlamentarios, la Constitución prohibía compaginar ambos puestos. En mitad de la clasificación, un visiblemente afectado Blokhin presentó su dimisión como seleccionador. Sólo después de que un juez determinara poder desempeñar el cargo y deportivo al mismo tiempo, Blokhin pudo regresar al banquillo.
Este equipo tiene todo para convertirse en un rival más competitivo todavía con la reincorporación a la plantilla de dos jugadores con enorme experiencia internacional.
Estos son Rebrov, delantero del Dinamo Kiev que regresó a Kiev tras varias temporadas en el Tottenham inglés y que desde hace años había compuesto un peligroso dúo ofensivo con Shevchenko, y el defensa Vaschuk, que ha sido 52 veces internacional. Y sueñan con ser la sorpresa.