
ITALIA
Marcello Lippi fantasea con una final ante Brasil.
La selección italiana que llegará al Mundial de fútbol de Alemania 2006 es seguramente la más fuerte y compacta de los últimos años, cualidades que volvieron a despertar la pasión de los aficionados después de un periodo de desencanto por los "azzurri".
En un país de 59 millones de personas, en el que sólo una de cada diez declara que sigue la política, un 80 por ciento está al tanto de lo que sucede en el fútbol, un 50 por ciento se declara "tifoso" - hincha de un equipo-, y un 35 por ciento se define "apasionado militante" de su club, gente para la que un Mundial es un evento "importantísimo", mucho más que unas elecciones generales.
Para Italia llegó la hora de soñar por fin tras una clasificación fácil y sin haber perdido en las últimos 15 encuentros oficiales, a lo que se sumaron unas convincentes victorias en amistosos contra Holanda y Alemania.
Los aficionados están hartos de vivir del pasado, de ver una y otra vez en la televisión el "grito" de Marco Tardelli después de marcar el gol contra Alemania, que les daría el tercer Mundial en España 82.
Quieren nuevas imágenes de felicidad y sobre todo olvidar el penal fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial de Estados Unidos 1994 ante Brasil, o el gol del coreano Ahn que en el Mundial de Corea/Japón 2002 los envió de regreso a casa en octavos.
Esta vez lo que convence a los aficionados y expertos es la figura del técnico Marcello Lippi, no demasiado simpático para muchos, pero que ha dado al juego de la selección aire nuevo y sobre todo caras nuevas, con la incorporación de jóvenes talentos como Luca Toni, Alberto Gilardino y Fabio Grosso.
Y es el propio Lippi quien se deja llevar por los "sueños" para hacer pronósticos: "Brasil es el equipo más fuerte, y detrás está Argentina. Entre los 5 o 6 equipos europeos que se la pueden jugar contra ellos está seguramente Italia".
"A mi me gusta soñar, así que por qué no una final con Brasil", comentó Lippi, que el 25 de junio del 2004 tomó las riendas de la selección tras un pasado como entrenador del Inter, pero sobre todo de la Juventus.
La selección de Lippi no juega con un 4-4-2 clásico, pero tampoco un 4-3-3, ya que la novedad del seleccionador es un "falso tridente" en el que la pieza crucial es Francesto Totti, que por una parte cubre el ataque pero que después se convierte en hombre clave del centro del campo.
Totti se perfilaba como el hombre más importante de la selección en el Mundial, pero la grave lesión que sufrió en febrero con una rotura de peroné plantea algunas dudas sobre su rendimiento. Habrá que ver si será capaz de dar el salto de calidad y pasar de ser un gran jugador a transformarse en un campeón que sepa liderar al equipo en los partidos importantes.
De la actuación de Totti dependerá también la participación o no de Alessandro del Piero, que de estrella hasta hace poco pasó a ser en los últimos tiempos el sustituto del jugador romanista.