
HANNOVER
El césped cuenta con drenaje y calefacción para estar siempre verde.
Decidirse por una opción pionera es a menudo más costoso, pero al final de cuentas, muchas veces se termina ganando. El "Niedersachsenstadion", el estadio de Baja Sajonia de Hannover, no estaba en tan malas condiciones en los umbrales del nuevo milenio. Las instalaciones, inauguradas en 1954, en pleno apogeo del despegue económico alemán, habían sido renovadas para el Mundial de 1974.
Al no surgir inversores para sanear la antigua estructura, las autoridades emprendieron un proyecto de reconstrucción por un total de 64 millones de euros (unos 75 millones de dólares) para que el futuro AWD-Arena respondiera a los criterios de la FIFA.
Los nuevos planos sólo rescataban la curva oeste de la construcción original, erigida sobre un terraplén de escombros de la Segunda Guerra Mundial. Esa variante no tuvo solamente un motivo histórico. La curva oeste había sido renovada por completo para la Expo 2000, y el reciclaje del terreno hubiera costado varios cientos de miles de euros.
Las restantes tres tribunas del nuevo estadio, terminadas en enero de 2005, son más empinadas que la antigua en el extremo oeste, y han sido integradas en una arquitectura asimétrica que diferencia al AWD-Arena de las demás sedes mundialistas. El recinto, en el que se disputarán cuatro partidos de grupo y un encuentro por los octavos de final, cuenta hoy con un aforo total de 44.652 plazas y 39.297 localidades de asiento.
El detalle más novedoso del techo, que se expande sobre todos los asientos, es su revestimiento, que consiste en una membrana especial permeable a los rayos ultravioletas.
Esa estructura favorece el cuidado del césped, uno de los grandes desafíos de los modernos campos de juego para uso exclusivamente futbolístico. La particular configuración del techo acerca al espectador al campo de juego y lo protege contra la lluvia. El innovador tejido evita la costosa reposición del césped, que cuenta con sistema de drenaje y calefacción.