
DORTMUND
Será sede de una de las semifinales.
Es la "ópera de la Bundesliga" o la "Scala de Milán" del fútbol alemán. Así suele llamarse al Westfalenstadion de Dortmund por su ambiente casi artístico. Desde hace años, el templo de Dortmund, hoy llamado Signal-Iduna-Park, es uno de los más queridos del país.
Construido para el Mundial de fútbol de Alemania 1974, fue el único estadio que no pudo ser dotado con una pista de atletismo, por falta de fondos, aunque ello acabó redundando en su beneficio.
La comunidad de clubes que lo envidiaban por la cercanía de la hinchada al campo de juego fue en aumento. "Este estadio sólo puede ser superado por el Estadio Azteca de México", dijo entusiasmado el entonces entrenador de Alemania, Helmut Schoen.
Con 54.000 localidades era el más pequeño de todos los estadios mundialistas, e incluso no llegaba a la capacidad mínima de 60.000, pero tenía el 90 por ciento de los asientos bajo techo y una proximidad que favorecía la efervescencia futbolera durante los encuentros.
El éxito del Dortmund llevó al estadio al borde de su capacidad, y el club decidió ampliarlo a mediados de los '90 a un aforo de 81.264 localidades para juegos de liga y de 65.718 en cotejos internacionales. Es el de mayor capacidad en todo el país, razón por la cual será escenario junto a Múnich de las semifinales de Alemania 2006.
Cuenta con once palcos, con 162 asientos, y 3.500 plazas de la categoría ejecutiva. Las últimas ampliaciones, que se realizaron en 2002 y 2003, costaron 40 millones de euros (47 millones de dólares).
Es, además, el estadio con el mayor número de plazas para espectadores de pie en Europa, unas 25.000, que son transformadas en asientos para los encuentros internacionales. Característicos son sus ocho pilones amarillos de 62 metros de alto, y que ya forman parte de la imagen de la ciudad, ubicada en el corazón de la cuenca del Ruhr.