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BRASIL

Avalancha de estrellas: solución y problema para la verdeamarilla.

Si el fútbol obedeciera al rigor de la matemática, Brasil llegaría al Mundial de Alemania 2006 como campeón anticipado.

Con un plantel plagado de genios como Ronaldinho Gaúcho, Ronaldo y Adriano, y que conquistó todos los títulos importantes que disputó desde el "pentacampeonato" en Corea/Japón 2002, la "verdeamarela" es hoy indudablemente la mejor selección de fútbol del mundo.

Pero el técnico Carlos Alberto Parreira sabe que el fútbol no es matemática, que la sorpresa es una marca característica de los Mundiales y que la condición de favorito puede hasta convertirse en un obstáculo a la conquista del codiciado "hexacampeonato".

"Yo busco convencer a mis jugadores de que es inútil ser favorito si no concretamos esa condición. La selección no puede ingresar a la cancha convencida de que ya tiene la victoria asegurada. Necesita comprobar que es la mejor", expresó el entrenador de 62 años.

La condición de "superfavorito" representa uno de los principales obstáculos a la conquista del "hexacampeonato", al menos si se toma en cuenta la tradición.

Las selecciones brasileñas que se alzaron con títulos mundiales salieron del país rodeadas de escepticismo. En cambio, los equipos que despiertaron más esperanza en Brasil fueron precisamente los que cosecharon los peores traspiés en Mundiales.

El ambiente de confianza absoluta que tienen hoy los brasileños en su equipo sólo es comparable al que existía en 1982, cuando un Brasil igualmente estelar -con Zico, Sócrates y Paulo Roberto Falcao, entre otros- terminó eliminado en los cuartos de final por Italia.

"Siempre que un equipo llega muy favorito a ganar el Mundial, termina por ser derrotado. Fue lo que le pasó a Brasil en el Mundial de 1950 (ganado por Uruguay) y muchas veces después de ello", enseña el máximo ícono del "país del fútbol", el "rey" Pelé, con la experiencia adquirida en la pobre campaña de la "verdeamarela" en Inglaterra 1966.

Pero las reservas de Parreira y Pelé y las decepciones pasadas no son suficientes para ocultar el hecho de que Brasil llegará a Alemania 2006 con uno de los equipos más poderosos de su historia.

Y Parreira, quien hasta hace unos años era definido como un técnico defensivo, optó esta vez por sacarle el máximo provecho al talento de los jugadores de ataque de que dispone y adoptará en el Mundial el estilo "superofensivo" del llamado "cuadrado mágico", con Ronaldo y Adriano en el comando del ataque, apoyados por el astro del Barcelona Ronaldinho Gaúcho y por el mediocampista Kaká.

Con esa estrategia, Parreira espera coronar la "temporada de oro" que cumplió su equipo en los últimos dos años, cuando conquistó los títulos de la Copa América y de la Copa Confederaciones y logró con inusual facilidad, y por anticipado, su clasificación al Mundial de Alemania.

El premio buscado es el inédito "hexacampeonato", aguardado con ansiedad por los 180 millones de aficionados de Brasil, donde el fútbol es casi una religión y es virtualmente la única fuente de alegría para los más de 40 millones de pobres.


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