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AUSTRALIA

Los "aussies" vuelven a un Mundial 32 años después de su última participación y tras eliminar a Uruguay en el repechaje.

Después de que Frank Farina condujera a Australia hasta la previsible primera plaza de la zona de clasificación oceánica, los "aussies" recurrieron al "mago" Guus Hiddink para que les diera el empujón final hasta Alemania 2006.

Y eso es exactamente lo que hizo el obrador de milagros holandés, que ya llevó a Corea del Sur hasta las semifinales del Mundial de 2002. En una eliminatoria de repechaje no apta para enfermos del corazón, Australia eliminó a Uruguay y mató dos pájaros de un tiro: regresó a un Mundial 32 años después de su última participación y vengó su derrota en la misma instancia ante los "charrúas" cuatro años antes.

Después de una derrota por 1-0 en Montevideo, los australianos vencieron a los uruguayos por el mismo marcador en Sydney, con lo que abocaron la decisión final a la tanda de penales. Ante 83.000 enfervorizados hinchas, el guardameta Mark Schwarzer se convirtió en héroe del partido y terminó con una larga época de ostracismo, justo antes de que la Federación Australiana cambie de la Confederación Oceánica a la Asiática.

La fecha del 16 de noviembre quedará pues para la historia del fútbol australiano, que decidió arrancar el césped del punto de penal del Telstra Stadium desde el que John Aloisi marcó el gol decisivo para secarlo y exhibirlo.

La clasificación es, al fin, una alegría para la afición australiana, que ya vio cómo se quedaba sin Mundial de Francia 1998 tras perder también en el repechaje ante Irán por el valor doble de los goles marcados fuera de casa.

La última vez que Australia llegó a un Mundial fue precisamente en Alemania 1974. Allí cosechó un empate y dos derrotas, pero a aquel equipo todavía se le considera una generación de oro del fútbol "aussie".

Con Mark Viduka, estrella del Middlesbrough inglés, y el elegante Harry Kewell en la línea de ataque, los australianos esperan revivir viejos tiempos e, incluso, dar alguno que otra sorpresa en su nueva oportunidad de medirse con los grandes. Los "aussies" han dejado de ser sólo un equipo voluntarioso y reúnen entre sus filas otros jugadores de primera línea con experiencia internacional, como Tim Cahill, Marco Bresciano y John Aloisi.

"No puedo creerlo. Lo deseábamos tanto", dijo un emocionado Aloisi tras lograr marcar el penal del triunfo ante Uruguay. "Luchamos muy duro los últimos años y tuvimos algo de mala suerte. No podría estar más feliz por mis compañeros y por todo el país".

Hiddink, que ganó asimismo esta temporada el título de liga holandesa al frente del PSV Eindhoven, también se hizo eco de los sentimientos del veterano delantero del Alavés español. "No podría estar más orgulloso de estos chicos", dijo el holandés, que sin embargo aprovechó para dar un toque de atención. "Lucharon durante todo el camino, pero ahora tenemos que centrarnos en Alemania".

Aunque sólo sea por breve tiempo pues ya se comprometió como seleccionador de Rusia para las próximas dos campañas, con el "mago" holandés al frente de la nave, pocos son los que dudan de que Australia hará un buen papel. Al menos, después de tanta espera, los entusiastas "aussies" podrán disfrutar de un mes de Mundial con su equipo en juego.


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