| Duro calvario
Chalatenango volvió a caer y esta vez en su propio feudo. Isidro Metapán, su victimario, llegó al segundo lugar de las posiciones
Publicada 27 de febrero 2006, El Diario de Hoy
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CHALATENANGO - 0 |
METAPAN - 1 |
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| Anticipa. William Osorio cubre con su cuerpo un balón que buscaba Edler Lara. Metapán llegó ayer al Josè Gregorio Martínez y derrotó al Chalatenango, en el cierre de la primera vuelta del Clausura 2006. Foto: EDH |
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La suerte parece estar enfadada con Chalatenango. ¿O será la justicia? Quizá las dos.
La primera porque con el de ayer, los duros sumaron su cuarto partido sin lograr un triunfo y su tercero de manera consecutiva en el que no logran anotar un gol.
En números, son 270 minutos sin celebrar un tanto.
La segunda es porque, al menos en el encuentro de ayer, el cuadro morado hizo los méritos suficientes como para ganar. O, aunque sea, para empatar.
Los dirigidos por Alberto Castillo siempre estuvieron encimando el arco de Misael Alfaro. Víctor Mafla en el acarreo y conducción y Salvador Portillo en la recuperación y distribución de balones, eran los que se encargaban de llevar el equipo hacia adelante.
El problema de los chalatecos es que su estelar Nicolás Muñoz no es el mismo de antes. No es el atacante veloz y explosivo. Además de nivel futbolístico, también ha perdido credibilidad en el él.
German Carty, por su parte, sigue sin acoplarse al club y aún no hace diferencia en la línea ofensiva. Ayer, pese a que Mafla y Portillo generaban juego vertical, el equipo no tenía quien enviara el balón a la red.
Aunado a ello, los atacantes morados ayer se toparon con el buen trabajo defensivo que hicieron Marcos Portillo, Álvaro Ramírez y Misael Alfaro. Bien respaldados por William Osorio y Alexander Escobar.
Viento y mala suerte
Algo que vale la pena destacar son las fuertes ráfagas de viento que soplaban en el José Gregorio Martínez. El balón en muchas ocasiones corría de más, desviaba su curso considerablemente tras los despejes o por segundos se quedaba estático en el aire.
Un cabezazo de Erick Dowson Prado al minuto 65 que salía muy cerca del derecho, presagiaba que Metapán estaba cerca de marcar.
Y lo hizo al 73, nueve minutos después de que Alcides Banderas habìa llegado al juego en sustitución de Alexander Amaya del Cid.
El uruguayo corrió un balón pegado a la línea del corredor izquierdo y cuando llegó al límite del área grande, hizo un recorte en el cual dejó la marca de Santos Castro. El balón quedó para su botín derecho y con él resolvió al rincón derecho del cuidavalla Óscar Martínez.
Con el gol en contra, los chalatecos se volcaron sin limitantes hacia el arco de Alfaro. Fue tanto el acoso que sobre el minuto 85, un centro de Ludwin Meraz dio en la mano de William Osorio. Penalti, todo mundo lo vio en el estadio chalateco. Menos el central Elmer Arturo Bonilla. Su único yerro en el encuentro.
El final llegó y los caleros celebraron un triunfo por el cual también hicieron un buen trabajo, aunque hay que recordar de nuevo que los chalatecos debieron correr con mejor suerte. ¿O era justicia? En fin, las dos.
El mismo problema de ayer y siempre
Sucedió lo mismo que suele pasar al término de cada juego de la Primera División.
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| Furioso. Jorge Rivaga es contenido por su compatriota Rubén Alonso.Foto: EDH |
Tras el silbatazo de Elmer Arturo Bonilla,que daba por finalizado el encuentro en el José Gregorio Martínez, el preparador físico de Metapán, Jorge Rivaga (con calma y debidamente identificado con el uniforme de descanso del equipo calero), pretendía entrar a la cancha junto a varios periodista de medios deportivos.
De pronto, el encargado del portón que da acceso a la cancha por el lado de Tribuna, dejó salir a una persona del campo de juego y cerró bruscamente la puerta, en las narices del uruguayo.
Rivaga, ya un tanto molesto, comenzó a forcejear con el portero, queriendo entrar a la cancha para unirse al resto del plantel.
Con mayor corpulencia, Rivaga logró abrir la puerta, a pesar de la resistencia del encargado. En la acción, éste cayó al suelo.
Cuando se levantó, arremetió contra el auxiliar de Rubén Alonso. Aparecieron los puños, los haloneos y ambos se fueron al suelo.
Los agentes de la Unidad del Mantenimiento del Orden, poco o nada pudieron hacer para
separarlos. No fue sino hasta que jugadores, cuerpo técnico de Metapán y personas ajenas al problema, intervinieron para acabar el enfrentamiento.
“Cómo es posible que uno viene a los estadios a trabajar y hay personas que le perjudican a uno lo suyo”, dijo iracundo Rivaga, mientras que el portero era sacado de la cancha por seguidores del club chalateco, que le daban a este la razón.
No es la primera vez que este tipo de incidentes se dan al momento de querer ingresar al terreno de juego para recabar impresiones o realizar entrevistas.
No son, ni todos los porteros, ni en todos los estadios que se dan ese tipo de percances. Las disculpas del caso para quienes no entran en la clasificación de “cafre”, como el que protagonizó ayer el penoso incidente en el José Gregorio Martínez.
Por favor, esto no debe volver a suceder. ¡Más respeto señores!
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