La vigilia

El campeón tuvo una mañana tranquila. Fue el preámbulo de la fiesta.

Publicada 29 de mayo 2006, El Diario de Hoy

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Giribeth Cotes y Rudis Corrales se toman una fotografía en el hotel. Un bonito recuerdo antes de coronarse en el estadio.

A eso de las siete de la mañana, Francisco Ramos salió de Aguilares con destino al Hotel Princess, el aficionado emplumado se impuso una misión antes de ser uno de los miles que llenó el Estadio Cuscatlán: reunir las firmas de los jugadores del Águila.

Así, con una estampa humilde y medio quijotesca, el hincha esperó uno a uno a los jugadores, quienes desayunaron con largos intervalos, ya que no fue una comida en grupo.

A eso de las 9:30 de la mañana, aún le faltaban como seis firmas, una de ellas, la del capitán Fabio Ulloa, pero después de ver la transmisión en vivo de un canal de televisión, y la cantidad de gente que se aglomeraba en las puertas del Cuscatlán, decidió marcharse.

Mientras, Ramos camina por las baldosas del lujoso hotel, en una sala de belleza, a pocos metros, se encontraba Álex Campos cumpliendo una de sus tantas cábalas.

Nuevo look

“Murciélago” se mandó a hacer unas trenzas que medio ocultaron el tinte de los días anteriores. Por cómplice tuvo al “Paleta” Erazo, un verdadero asesor de imagen de sus compañeros.

El peinado de Campos tardaría casi una hora, así que Erazo prefirió un rato de descanso en la habitación del hotel.

Mientras, Jorge Granados –quien goza al afirmar que al fin llegó a su primera final– trabajó incansable con Roric Sigarán, ambos utileros, quienes desde tempranas horas comenzaron a subir maletas, pelotas y uniformes al autobús de los migueleños.

El lobby del hotel se transformó en una pequeña sala familiar, jugadores y directivos compartieron los periódicos, dieron entrevistas, al tiempo que Vladan Vicevic y Mario Rey mostraban su mejor sonrisa, como un presagio a lo que se venía después.

A eso de las 11:00 de la mañana, esta vez todos descendieron para el almuerzo, ordenados y desbordantes de buen humor.

Ya en horas del mediodía, a escasos minutos para salir camino al Cuscatlán, recibieron una charla técnica dirigida por Vicevic, todos los detalles sobre FAS no fueron broma.