A los cinco años llegó la vuelta

Aguila no daba la vuelta olImpica desde 2001, precisamente ante FAS. Ayer levantó su copa número 14 y festejó a lo grande en el cusca.

Publicada 29 de mayo 2006, El Diario de Hoy

Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El central Fabio Ulloa (centro) levanta la copa que acredita al Águila como campeón. Le acompañan sus compañeros.

Se peleaban por cargarla. No importaba si estaba resentido de algún músculo (como Eliseo Salamanca y Juan Lazo Cruz), lo importante era portar, por algunos minutos en el Estadio Cuscatlán, el trofeo que acreditaba al Águila como el nuevo campeón del fútbol salvadoreño.

Después de que les entregaron la Copa, los jugadores del Águila bajaron de la tarima y los parlantes del estadio sonaron al son de We are the Champions (Somos los campeones del mundo, del grupo Queens) y los graderíos vibraron con el canto de la afición aguilucha.

La ovación a los campeones fue impresionante. Casi la mitad del estadio permanecía con la gente de color negro y naranja, mientras que en la otra parte sólo los rastros de la de FAS.

La fotito

Antes de dar la vuelta olímpica, Águila se reunió para la fotografía para los medios, la clásica del equipo campeón con la copa, y luego se dispusieron a recorrer cada parte de los graderíos donde estaba un hincha de Águila para rendirles un homenaje a su apoyo incondicional.

Quien se detuvo un momento extra, en una parte del estadio, fue el defensor Luis Anaya, a quien la gente de San José Guayabal le hizo una pancarta apoyándolo a él y al equipo.

Luego se incorporó a sus compañeros quienes se pasaban la copa, la besaban, la levantaban y la abrazaban.

Para cerrar la tradicional vuelta olímpica a la orilla del engramillado, Águila hizo un receso en su festejo y le rindió tributo a Dios.

Hicieron un rueda frente al sector de populares y el portero suplente Rafael Fuentes guió la oración. Le agradecieron a Dios por el nuevo título para el equipo y a nivel personal y con la Copa en el centro de la rueda se encomendaron a él para poder llegar a San Miguel y festejar con su afición, en casa.

Como fuera

La hinchada debió festejar en las gradas, de pie, ya que no se les permitía ingresar a la cancha; solamente unos cuantos niños (y uno que otro hincha) se colaron y festejaron con el equipo como si se tratara de la cantera del club.

Mientras el presidente de Águila, Lisandro Pohl, decía a los medios de comunicación que había que felicitar a Reynaldo Valle, presidente de FAS, por haber hecho un gran partido.

Todos querían llevarse la Copa a sus casas. Dos de los más cariñosos con el trofeo fueron Álex “el Murciélago” Campos y Álex Erazo, autores de los goles.

En el transcurso del festejo se informó que no celebrarían en San Salvador, sino que se dirigirían directamente hasta San Miguel.