Éxito
al acercar urnas
De punta a punta. Residentes de los siete
municipios del plan piloto dieron el visto bueno, pese a que
hubo atraso al iniciar y con el padrón.
katlen Urquilla/Edmee
Velásquez/ Corresponsales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Nuevo Cuscatlán. Un parque
residencial sirvió para efectuar el proceso. |
No hubo afluencia masiva, pero sí
poco más de la mitad de los que se esperaba asistieron
a las urnas.
La comodidad, tranquilidad, orden y civismo
fueron los ingredientes que le dieron sabor al primer experimento
del voto residencial en siete municipios del país.
Nuevo Cuscatlán, La Libertad; El Paisnal, San Salvador;
Meanguera del Golfo, La Unión; Carolina, San Miguel;
Turín, Ahuachapán; San Juan Nonualco, La Paz
y Tecapán, Usulután, son los sitios en los que
el Tribunal Supremo Electoral (TSE) lanzó el plan piloto
de acercar las urnas a los lugareños.
Como ejemplo, en Nuevo Cuscatlán se experimentó
el voto urbano y El Paisnal fue el contrapunto.
Un parque residencial y dos centros escolares fueron el escenario
donde centenares llegaron con un aspecto de desenfado para
sufragar... cerca de sus casas.
“Esto facilita el proceso, ya no hay excusa para que
la gente no venga a votar. Es lo más atinado que han
hecho”, elogío Sara Bonilla, una votante.
En cinco escuelas de El Paisnal se percibió el buen
ánimo de los electores, porque a muchos les ahorró
tiempo, gastos y una larga caminada. Dieron el visto bueno
al plan.
El retraso por más de una hora en la apertura de algunos
centros de votación fue uno de los inconvenientes que
se encontraron, aunque luego destacaron la ágilidad
del proceso.
“Menos mal que íbamos a poder votar temprano,
necesitamos salir rápido”, decía Ana Leticia
Morales, una electora de la zona verde en la residencial Vía
del Mar, en Nuevo Cuscatlán.
Al escucharla un representante de la Junta Electoral Departamental
(JED) calmó los ánimos que calentaba el sol
de la mañana.
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| El Paisnal. José Saúl
Brann, de 23 años (de rojo), acudió ayer
junto a su familia a la escuela donde les llevaron las
urnas más cerca. |
“Recuerden que este es un experimento,
lo bueno es que todos viven acá, les pido un poco de
paciencia”, les dijo José Ramón Sanfeliu.
También, varias personas no pudieron sufragar, porque
simplemente ya no eran vecinos del lugar de votación,
pese a que en su documento de identidad aparecía la
dirección de esa localidad... se mudaron a otro municipio
y les correspondía hacerlo allí.
“Una persona que vive en San Antonio Grande tendrá
que irse al centro de la ciudad, porque no estaba en ese padrón.
Son más de cinco kilómetros los que tiene que
viajar”, explicó un miembro del TSE en El Paisnal.
Otras personas que residen en esa zona, fueron remitidas a
otros departamentos del país, porque la dirección
que le aparecía en el DUI no era del lugar, sino de
Sonsonate, Cabañas y Aguilares, en San Salvador.
Ana Lidia Santos vivió también en carne propia
que le impidieran votar en la escuela Pedro Pablo Castillo,
en Nuevo Cuscatlán, porque desde hacía tres
años vivía en Antiguo Cuscatlán. La sacaron
del centro de votación, pese a que les explicó
siempre votó allí.
En San Juan Nonualco,La Paz, la experiencia de llevar las
urnas más cerca fue similar a la de los demás
municipios. La gente acudió a elegir a su gobierno
local y a los diputados con igual tendencia: muchos, pero
no todos.
Mientras tanto, en el oriente del país, el alivio se
sintió aún más. Los pobladores del cantón
Salvadorcito y la isla Conchagüita, La Unión,
antes tenían que trasladarse hasta Meanguera del Golfo
en lanchas o preferían quedarse en casa y no votar,
pero ayer la vida se les simplificó.
No hubo excusas. De eso dio fe José Santos Chávez,
un isleño quien confesó que en las elecciones
pasadas no participó, porque el recorrido era incómodo
y extenso, “pero ahora que nos han puesto la urna en
la escuela, he cumplido y voté... creo que la mayoría
de familias también lo han hecho”, comentó.
El sector femenido fue uno de los que ganaron con esta modalidad,
porque muchas no asistían por la lejanía y los
compromisos hogareños. Esta vez pudieron hacerlo.
María Flores encarnó esa versión. Dejó
por un momento a los pequeños y fue a la escuela a
votar, después de varias elecciones que no lo hizo.
En Tecapán, Usulután y Carolina, San Miguel,
elogiaron el estreno del sistema de votación. Las distancias
se les estrecharon como a María Aguilar, quien se desplazó
al centro de estudios del cantón Gualache, en Tecapán,
tan rápido como tardó en sufragar. Los migueleños
lo vivieron igual.
Su primer voto fue en braille
Edmee Velásquez
Este año, José Saúl Brann Serrano votó
por primera vez y lo hizo con el sistema braile. Por un error
en el sistema piloto de la votación residencial, estuvo
a punto de no hacerlo.
Él, sus tres hermanos, también ciegos, y su
madre caminaron por la carretera que une al caserío
Ausel, en el cantón El Tronador, con el casco de El
Paisnal para poder votar, porque este año las urnas
les fueron acercadas.
Sin embargo, los datos de la familia Brann Serrano no aparecieron
en ese padrón, por lo que tuvieron que caminar por
más de 30 minutos para llegar a la escuela 1o. de julio
1823.
“Vamos confundidos, llegaron a la casa para decirnos
que nos tocaba votar en El Tronador y luego que en El Paisnal.
Si no estoy allí (en el padrón), ya no voy a
votar”, dijo el joven de 23 años, quien por una
enfermedad congénita fue perdiendo la vista hasta quedar
ciego.
Durante una hora, esta familia que se hizo acompañar
por vecinos, esperó a que un pick up los llevara al
centro de votación, pero nunca apareció.
Luego, tras una amena caminata, los Brann Serrano llegaron
al centro escolar.
Por suerte, sus nombres se encontraban en el padrón
electoral ubicado a la entrada del local.
“Quería votar. Lo hice en braile porque desde
hace un año he estado asistiendo a una escuela de ciegos
y me han enseñado ese sistema. Lo quise aplicar y ejercer
mi derecho”, concluyó José Saúl.
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