“Sigue habiendo mucho canibalismo político”
En esta segunda y última parte de la entrevista concedida a El Diario de Hoy, Salvador Samayoa reflexiona acerca de las debilidades y fortalezas de la derecha y de la izquierda de cara a las próximas elecciones. Es un evento político, considera, en el que se ofrece más de lo mismo, con una clase política, cuya única aspiración es sobrevivir
Oscar Tenorio
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Si los pronósticos, resultado de los análisis coyunturales, se cumplen, el bloque de derecha saldría mucho más fortalecido en las elecciones de marzo, mientras que la izquierda tendría un duro revés, tanto para el FMLN como para el recién formado FDR.
Pero el hecho de que la derecha pueda lograr la mayoría en la Asamblea Legislativa no es del todo bueno, según Samayoa. La resistencia, insiste, no es mala.
¿Cuál es lectura de la actual campaña proselitista? Tenemos frente a nosotros más de lo mismo o podemos esperar cambios.
A mi lo único que me parece interesante de esta campaña es ver si la manera desastrosa en que se ha comportado el liderazgo de la izquierda, se va a traducir en una consolidación todavía mayor del esquema que tenemos.
¿De la derecha?
Sí. Si fuera más de lo mismo, pues, sería malo ciertamente, pero bueno... Creo que lo que puede ocurrir, y es uno de los escenarios posibles, es que se pague factura por toda esa irresponsabilidad que ha habido y ahora resulta que, por decirle algo, que ARENA y PCN, que siempre me ha parecido un matrimonio ilícito y pernicioso para el país, lo que puede ocurrir es que ese contubernio quede muy fortalecido.
Si eso ocurriera, hay que pensar seriamente que podemos estar caminando, ya bien adentrados, hacia un esquema PRI de México, que puede tener sus ciertas cuestiones de eficiencia para hacer algunas cosas...
Visto desde la óptica de los analistas, a estas elecciones concurrirá una derecha con más ventajas, debido a los problemas ya planteados de la izquierda.
Sin duda.
La derecha le pide al electorado que le conceda una mayoría en el Congreso, para así poder gobernar sin mayores obstáculos. ¿Lo considera prudente?
La democracia es estorbosa, sin ninguna duda. Uno siempre está más cómodo si no tiene resistencia para hacer lo que quiere.
Y ese es el discurso del Gobierno, dénnos más diputados, incluso mayoría absoluta, para que no tenga que considerar lo que los otros van a decir. Eso les puede dar procedimientos más expeditos y, por lo tanto, más agilidad para hacer lo que quieren hacer.
Que siempre vaya a ser bueno eso, no estoy seguro, para nada, porque la resistencia no es mala, es una cosa buena, porque los aviones no podrían volar si no tuvieran la resistencia del aire.
Si la derecha llega a tener una mayor cuota de poder legislativo, persignémonos para que ejerzan esa mayor cuota de poder con humildad y sin arrogancia.
Sin embargo, en todo este panorama, aún existen aspiraciones de sectores que reclaman una nueva izquierda, menos radical.
La necesidad ya estaba planteada en la elección presidencial anterior. Diversas encuestas y de manera muy consistente estaban diciendo que una proporción cercana al 60 por ciento del electorado quería cambios. Así la gente ve la necesidad de un cambio, pero no tiene opciones.
Pero si estaba esa aspiración reflejada de manera matemática versus la continuación del FMLN, en qué han fallado los proyectos de una nueva izquierda.
Creo que por ahora sigue habiendo mucho canibalismo.
Traté el año pasado de comenzar a hablar, precisamente, de un proyecto que no se tropezara y se diera en la cara en las elecciones de 2006, sino que hiciera caso omiso a este evento y comenzara a plantear el problema de la recomposición de una amplia fuerza de izquierda, democrática, viable, que pudiera ser alternancia.
Y de verdad le digo que no lo logré. Y le voy a decir los nombres, hablé en privado largamente con (Rubén) Zamora, con (Héctor) Silva, con (Jorge) Villacorta, con Héctor Dada y, por supuesto, con la gente que luego hizo el FDR (disidentes del FMLN), y fue imposible. Nadie los sacó de las elecciones 2006.
A propósito del canibalismo, ¿el gran fracaso de estos proyectos se debe por pensar y actuar por el poder como un medio para sobrevivir a corto plazo?
Efectivamente, es uno de los factores importantes y es un factor sociológico e histórico.
Las izquierdas que han tenido viabilidad y alternancia en el poder en otros países, como en Chile y en España, son conglomerados que en su base social había cantidad grandísima de gente de las capas media e, incluso, de los sectores empresariales; gente que no necesita la política para sobrevivir.
El caso nuestro es diferente porque la mayor parte de cuadros orgánicos de la izquierda, creo que si no tienen un puesto y un salario en un partido político, en una Ong, en una alcaldía o en algo, no tienen de que vivir.
A partir del anterior análisis, podemos plantear, entonces, que el proyecto del FDR está destinado al fracaso.
No quisiera ser tan duro como eso, pero mi opinión es que ha arrancado mal y es muy difícil que crezca. Creo que en política el que nace pequeño, se queda enano, a diferencia de otras actividades.
|