Servicio
y fe de muchos ciudadanos
Las monjas votaron y los Scouts prestaron
su colaboración en las elecciones vicentinas.
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| Decidida. Ana Montoya, de 19 años,
ejerce su primer voto en San Vicente. |
Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A las 8:25 de la mañana doblaron las
campanas de la Catedral de San Vicente llamando a la primera
misa.
Al mismo tiempo, la hermana María
Julia ejercía su voto. “Dios sabe quién
será el nuevo alcalde”, dijo, “pero es
nuestro papel como ciudadanos elegir y orar por el que va
a ser gobernante”.
Varias monjas, Hermanas de Nazareth, votaron
en San Vicente. La hermana María Luisa Cubías
dijo: “Tenemos el deber de dar nuestro voto para elegir
a nuestros gobernantes porque somos parte de esta sociedad,
aunque estemos consagradas a Dios”.
La idea de que el voto es un deber social
también motivó a un grupo de jóvenes
a dar su propio aporte. Aunque aún no tienen la edad
de votar, los Scouts 125 de San Vicente ayudaron a muchos
ancianos a encontrar sus urnas.
Los miembros de un partido, nerviosos porque
los Scouts vestían un uniforme celeste, regañaron
a algunas niñas por prestar sus servicios. Ana Yanci,
de 14 años, y Gloria Cristina, de 13, no dejaron pese
a todo de colaborar. “A eso hemos venido”, dijeron.
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