José
Lorenzo fue llevado a rastras a la urna electoral
Padece parálisis. Una hermana y
un amigo lo cargaron en brazos para que pudiera votar.
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| Ejemplo. Pese a las limitaciones, el
joven cumplió su deber. |
Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
José Lorenzo Quintanilla, de 30 años,
fue casi a rastras a emitir el sufragio por primera vez.
No es que lo obligaran a ir, la parálisis que sufre
le imposibilita caminar por sí solo y tuvo que sostenerse
de su hermana de crianza y de un amigo de ésta para
caminar paso a paso hasta la junta receptora 4464 en la plaza
municipal de Quelepa, donde le tocaba votar.
Su madre, Ana Julia Quintanilla, lo acompañó
todo el trayecto y contaba a todo aquel que le preguntaba
que su hijo por sí solo le había pedido que
lo llevara a votar.
Ella también emitió su sufragio en el mismo
lugar, aunque primero esperó pacientemente a que su
hija, Brenda, de 20 años, sostuviera a Lorenzo por
la espalda mientras él, con su propia mano, marcó
el partido de su preferencia.
“Me siento alegre porque fue la primera vez. Es fácil
(votar). Nada más que como a mí se me complica
bastante (por su parálisis), me cuesta”, dijo
sonriente José Lorenzo, cuando se retiraba del lugar.
Fue un ejemplo para muchos de los asistentes que lo veían
primero curiosos y luego admirados por el sacrificio hecho
por este ciudadano y su familia para cumplir su deber.
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