Unas de cal, otras de arena  

El Salvador disminuyó su producción en la mayoría de los deportes en relación a 2002. En otros, logró medallas históricas.

César Najarro
Publicada 1 de agosto de 2006

El más grande. Jorge Jiménez comanda el medallero histórico de los salvadoreños.

La medalla de oro en atletismo rompió un maleficio que databa desde México 1958.

La de bronce masculino en luchas se ganó después de 28 años, mientras que el título de campeones en el fútbol de los Centroamericanos y del Caribe apenas nos duró cuatro años.

El tiro con arco se mantuvo como el deporte nacional con más éxito a pesar de que no rindió lo mismo que en 2002.

Mientras que el tiro olímpico fue el que más decepcionó.

Sin entrar en todos los pormenores de las situaciones que derivaron en estos resultados, ya deportivos, económicos, internamente en las federaciones o con el INDES, por cambios generacionales o lesiones, el balance final deja un saldo a la baja.

Cabe mencionar que el país sólo participó en 23 deportes en 2006, mientras que en San Salvador lo hizo en 30, aunque en 11 no hubo preseas.

Diana histórica. La campeona abrió la historia medallista del patinaje.
Sin rivales. Cristina ha impuesto ritmo a la Marcha y no tiene rivales en el área.
Víctima de su naufragio. El fútbol fue un fracaso anunciado.
Renovación. Nuevos rostros, pocas opciones en taekwondo.
No compitió. Eveleyn García no se recuperó de una lesión y no participó.

En Cartagena, en el fútbol, el voleibol, la esgrima, el sóftbol, el boliche, la gimnasia y el taekwondo sólo se ganó un fogueo para los nacionales.

Lo esperado

La marcha le devolvió la gloria al atletismo nacional al colgarse una medalla de oro gracias a Cristina López. La última vez que se obtuvo un primer lugar en estos Juegos fue en 1958, en México.

En 2002, Óscar Hernández, en salto con pértiga; Nancy Guillén, en lanzamiento de martillo y el equipo de relevos 4x100 (integrado por Verónica Quijano, Marcela Navarro, Karla Hernández y Aura Amaya) lograron medallas de bronce.

La producción se redujo, pero la calidad se mejoró, pues un oro siempre vale más en el medallero general. En esta ocasión, el atletismo nacional sólo fue representado por marchistas, y se dio lo que todo el mundo daba por hecho: que López triunfara.

El que más desarrollo mostró en resultados con respecto a 2002 fue el patinaje, con Diana Platero como figura central.

La joven, figura de las últimas ediciones del Codicader, tarde o temprano comenzaría a dar buenos resultados al competir con mayores, y en Cartagena llevó al patinaje a tres bronces, mientras que en la pasada edición no hubo salvadoreños en el podio. Pero el proceso se mantuvo desde entonces.

A pesar de la salida de su entrenador el año pasado, la mayoría de los atletas siguieron entrenando y los frutos en Juegos Centroamericanos comienzan a aparecer, aún compitiendo en la región contra Colombia, potencia mundial.

El deporte más eficaz y efectivo del país, el Tiro con arco, sufrió una pequeña reducción a pesar de que casi todos los nacionales mejoraron sus marcas personales.

El nivel de los países de la región aumentó de tal forma que sólo en el primer día de competición se rompieron los cuatro récords de los Juegos que entraron en disputa. Aún así, se lograron cuatro oros y varios bronces.

La figura principal fue Jorge Jiménez, aunque cosechó un oro menos que en 2002 (cuatro). Rigoberto Hernández se llevó los máximos honores en una oportunidad, mientras que el arco recurvo por equipo no pudo repetir.

En boliche, las esperanzas de una medalla estaban en los hombros de Aída Granillo, quien fue la única que en 2002 se subió al podio al acabar en segunda posición en el Galaxy Bowling. Pero en Barranquilla, la situación no se pudo repetir, lo esperado se esfumó y se fue en blanco.

En deuda

La esgrima nacional tuvo varios inconvenientes antes de estos Juegos. Por los problemas internos, inconvenientes para fogueos y para los entrenos normales, así como situaciones personales que derivaron en la no participación de uno que otro atleta, no era grande la expectativa.

En 2002, El Salvador cosechó tres platas: con el equipo de espada femenino (Ana Peñate, Gladis Salmerón, Claudia Castañeda y Silvia Jiménez), con el equipo de sable femenino (Flor Pineda, Cecilia García, Eva García y Alba Marroquín) y con el masculino (David Aguilar, Marcos Morán, Leonardo Marroquín y Rodrigo Salmerón).

Además, Alba Marroquín y José Salmerón, ambos en sable individual, se colgaron una de bronce. El equipo nacional actual no contó con ninguna de las mujeres, ni con David Aguilar, Marcos Morán ni Rodrigo Salmerón.

Ni que hablar del fútbol. Antes de que arrancaran las eliminatorias para la clasificación se anunció por parte de la Federación que no habría opción a revalidar el título de campeones. Pero ni siquiera se llegó a semifinales.

La gloria del deporte rey sólo duro cuatro años, igual que cuando se ganó la de oro a México en 1958 y después no se pudo mantener el nivel en el siguiente evento.

Esta vez, El Salvador venció a Barbados y cayó ante Honduras y el subcampeón Venezuela.

El proceso de muchos de aquellos campeones se perdió. Algunos, siguieron en el fútbol, como Josué Galdámez, Marvin González, Alfredo Pacheco, Gilberto Murgas, pero sobre todo en equipos de primera, no como grupo.

Otros, como el meta Luis Castro (se fue a Estados Unidos), dejó el deporte, el único que repitió fue Dennis Alas, a la postre el único experimentado.

Pero el deporte que más bajó su rendimiento fue el tiro olímpico. Con cuatro medallas de oro en 2002, se esperaba que dejara una producción al menos cercana. No pudo ser. No hubo ninguna dorada, pero sí cuatro platas y tres bronces.

Luisa Maida se alejó hace unos años por problemas personales con la federación y por estudios, y volvió con la misión de revalidar, pero era muy tarde para volver a empezar.

Tirso Molina tuvo mala suerte y un error mental que le costó la medalla. El equipo femenino de fusil 10 metros aire, con un cambio en uno de sus miembros, no pudo revalidar, así como el masculino de fusil 50 metros.

Tendencia a la baja

En tenis de mesa, la mayor esperanza para las medallas estaban puestas en el equipo femenino y en alguna otra que surgiera, sobre todo en las mujeres.

El pronóstico era igualar los dos bronces de 2002, pero sólo se logró uno en dobles femenino.

El planeado con el equipo se vino abajo con el bajo rendimiento de De-Ying Wahn, quien tuvo problemas para ajustar su estilo de juego a la bola con la que se decidió jugar. Sin embargo, se reivindicó al ganar en dobles.

Con 2 de plata y cuatro de bronce en San Salvador, y con un nivel cada vez mayor en estos eventos, el judo la tenía difícil para poder igualar. No lo consiguió.

Al final, se cosecharon cuatro bronces incluido el de Saraí Mendoza (plata en la edición pasada). Rosa Ramos (bronce) no compitió, igual que Miguel Moreno (bronce). Mientras que una de las dos de Oswaldo Rodríguez estuvo cerca pero al final no se repitió.

El bajón de karate no fue dramático. Repitió la de oro, aunque con equipo de kata diferente. En San Salvador, fue con el femenino; en Cartagena, con el masculino.

Las mujeres ya no están en el grupo. En aquella ocasión, se sumaron cinco de plata y cinco de bronce.

Las platas con Claudia Fuentes en kata individual y otra en kumite menos de 60 kilos; Juan Salmerón, en kata individual masculina; Alberto Barillas, en 65 kilos kumite y el equipo de katas masculino. De ellos, sólo Barillas participó.

Fuentes se enojó con la federación y se fue y Salmerón sufrió una lesión. Pero con las jóvenes figuras nacionales Aaron Pérez, William Serrano, Carlos Galán y Héctor Paz, y con el un poco más experimentado Ricardo Ayala, existe un proceso que augura un buen futuro.

En el Coliseo Chico de Hierro, sede de la lucha, El Salvador tuvo un desempeño con más sabor a gloria que a pena. Aunque no se repitió lo del evento anterior con las dos de plata y las dos de bronce, se logró la primera medalla masculina desde 1978, con Luis Portillo, ganador de un meritorio tercer lugar.

Ingrid Cuéllar (plata en 2002) no viajó a Cartagena y Lil Canales no pudo repetir un segundo lugar, aunque aportó una de bronce, igual que Verónica Lazo. Además, la federación está viviendo una pequeña renovación, y los más jóvenes comienzan a dar algunos resultados positivos.

El squash nacional quedó en deuda con una de plata y dos de bronce, pues sólo se repitió un segundo lugar en dobles con Nelson Coronado (también en 2002) y Ricardo Weisskopf. La otra plata, que ganaron Ana Carolina Vega y Frayda Aisemberg en San Salvador, ni siquiera se disputó. Sólo viajó Vega a Cartagena.

Ecuestre, que apenas en 2002 comenzó a tomar fuerza la federación, regaló en aquella oportunidad una medalla de bronce en el concurso completo por equipos (con Carmen Barrera, Juan Carlos Vásquez, José Romano y Elder Sánchez).

Esta vez, ninguno de los cuatro viajó y tampoco se participó por equipos. Sin embargo, Gonzalo Gamboa, en salto individual, permitió que El Salvador sumara su tercer bronce en su historia (con el de 1935 ganado por el equipo nacional en salto de obstáculos) y el saldo quedó equilibrado.

Casos aparte

El resultado de taekwondo no sorprende mucho. Con una renovación interna de atletas, ninguno de los siete que ganaron bronce en San Salvador viajó a Cartagena. Los tres jóvenes nacionales buscaban al menos una presea, pero no pudo ser en esta oportunidad y se fueron en blanco.

En tenis, los problemas personales y la falta de comunicación entre el ex presidente del INDES y máximo rector actual de la federación, Enrique Molins, con Jorge Hernández Isussi, así como los compromisos universitarios de uno de los atletas, derivó en la no participación de Rafael Arévalo y Jaime Cuéllar en masculino, quienes en juveniles estuvieron entre los primeros 10 del mundo en la modalidad de dobles hace unos años.

En femenino, el país se llenó de gloria con dos bronces en 2002 en la Copa de Naciones (o por equipos) y en dobles femenino, con Liz Cruz y Ana Osorio.

La segunda emigró a Argentina. La primera viajó con su gemela Miriam a Cartagena, pero las expectativas de luchar por medallas, tanto en dobles como en singles, se vinieron abajo cuando les tocó enfrentarse a las favoritas del evento y jugadoras profesionales.

El caso de Eva María Dimas, que cambió de categorías en los últimos cuatro años, también fue un factor deportivo que dejó un saldo a la baja en levantamiento de pesas. En 2002 ganó tres oros y esta vez fueron tres platas.

La natación se bañó en la gloria con los dos oros de Francisco Suriano en las piscinas nacionales de El Polvorín. Pero tras su retiro, una nueva generación comenzó a surgir.

Obviamente no se logró aquel resultado pero el deporte cerró con la confirmación de Pamela Benítez, la más joven, como la gran promesa a futuro, y con un gran desempeño de Golda Marcus, Ileana Murillo y Ana Hernández, quienes juntas lograron una de bronce en relevos. Benítez y Marcus también se subieron al podio solas en los 800 libre y 1.500 respectivamente.

El remo dejó una grata sorpresa en los pasados Juegos cuando Aída Turcios deslumbró a todo el mundo y se convirtió en la nacional más joven del evento en ganar un oro. Pero esta vez tuvo que conformarse con el bronce.

Recién volvía al remo tras unos meses de haberlo dejado. En esta disciplina se lograron dos meritorios bronces en México, compitiendo en 2006 en muchas menos pruebas que en 2002.

No hubo medallas

En el caso del sóftbol, la situación presentó una mejora aunque no se demostró en medallas. El Salvador logró algunos triunfos y terminó quinto de ocho países participantes.
Mientras que en voleibol, no se compitió en sala, y en playa no se logró clasificar a la disputa de medallas, con lo que se mantuvo igual que en San Salvador.

Similar ocurrió con gimnasia artística, que no estuvo cerca de la disputa de medallas, aunque clasificó a Roberto Fiallos a la final en anillas, como en 2002. Mientras que Óscar Cañas también se metió a las finales en el evento de todos los aparatos, donde la cantidad de cupos facilitó este hecho.

Sin presencia

El país perdió la opción a repetir la medalla de plata y las tres de bronce que ganó Evelyn García en el ciclismo. La lesión nunca la pudo superar y quedó fuera de los Juegos.

Mientras que en triatlón, donde las esperanzas de alguna presea estaban en Carlos Hernández, con buenos resultados en los últimos eventos internacionales en América, los planes se vinieron abajo también por lesión.

En 2002, se participó pero no se obtuvo medallas. En bádminton, baloncesto, gimnasia artística, nado sincronizado, pentatlón moderno y polo acuático no se compitió, pero tampoco había opción a medallas.

Mientras que boxeo, que se colgó una plata con Carlos Torres en la categoría de hasta 63.5 kilos, esta vez no tuvo ni un sólo representante. Torres sigue en el deporte, pero los análisis del INDES lo desterraron.


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