Niña prodigio  

Diana Platero sumó ayer su segunda medalla de bronce, esta vez en los 10,000 metros combinados. Y apenas tiene 16 años.

Periodista: Rafael Cárcamo
Fotoperiodista: Húber Rosales

Publicada 27 de julio de 2006

Con garra. Diana Platero tuvo una caída, pero se repuso y pudo ganar la medalla de bronce.

Esta vez nadie le regaló nada, Diana Platero se colgó la presea de bronce peleando en la pista con coraje cada metro devorado, con bravura, con determinación, pero sobre todo con orgullo cuscatleco, tal como un país entero quisiera ver a todos sus deportistas.

Así, ella se metió en la tercera posición de la prueba 10,000 metros combinada, en la que el oro y la plata fue para Colombia.

Por segundo día consecutivo las instalaciones del patinódromo de la Unidad Deportiva El Campestre lucieron totalmente abarrotadas de público, y el infaltable “viva Colombia” fue el revulsivo que Diana necesitaba para ir por la medalla.

Fueron 50 vueltas al circuito que la representante salvadoreña debió darle junto al resto de competidoras, entre ellas las siempre favoritas Silvia Niño y Alexandra Vivas, del país anfitrión.

En este tipo de pruebas donde a partir de la vuelta 48 cada patinadora comienza a puntuar en el orden del paso sobre la meta, y luego que a partir de la vuelta 15 entra en juego el sistema de eliminación y puntuación de forma simultánea, la estrategia a aplicar es sumamente importante para obtener resultados favorables.

El entrenador nacional, Marcos Mirabal, envió a la pista a la dupla Diana y Evelyn Ramos, quien durante toda la competición puso su cuota peleando fuerte ante sus rivales y abriendo los espacios que Diana necesitaba para puntuar y apostarle a medalla.

“La estrategia fue mantenerse siempre pegada a las favoritas y que Evelyn trabajara en función de Diana y lo hizo muy bien, lástima que al final no soportó más el desgaste físico y fue eliminada ya cerca de la recta final”, se lamentó Mirabal.

Caída y temor

Diana estaba consciente de que disputarle el oro a las colombianas era una empresa bastante difícil, pero darles batalla y desafiarlas no le estaba vedado y desde la señal de salida se les plantó fuerte, sin que el numeroso público que ovacionaba a las suyas le infundiese temor alguno.

Como era de esperarse, las primeras en atacar en las vueltas claves eran las veloces y hábiles Silvia y Alexandra, pero tras ellas iba Diana e incluso en dos ocasiones fue ella quien atacó para poder puntuar, fue así como logró sumar 4 puntos, que al final le significaron el preciado bronce.

Pero a falta de 7 vueltas para el final, surgió lo inesperado, la salvadoreña ya estaba peleando sola ante las demás e iba en una inmejorable posición para sumar más puntos, cuando se resbaló y cayó aparatosamente y con ella dos venezolanas y una mexicana.

Fue entonces que surgieron las dudas y la clara posibilidad de que el bronce se escapara porque Diana perdió valiosos segundos para levantarse y luego tocarse a sí misma, para darse cuenta de que estaba para seguir.

Pero tras quedar rezagada, ya le acechaba el fantasma de la eliminación porque en la siguiente vuelta una más tendría que abandonar la pista y las colombianas que no se vieron afectadas por la caída, se consolidaron en la punta, mientras que las venezolanas le habían sacado varios metros de ventaja.

Fue en ese preciso momento que la cuscatleca sacó lo mejor de sí, aceleró con todas sus fuerzas y logró rebasar a la venezolana Sara Badillo y evitar la eliminación.

Una vez recuperada, Diana se limitó a mantener el ritmo y a asegurarse de que en el sprint final, fuera de las locales nadie más puntuara, para poder celebrar con todo orgullo su conquista.


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