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La lluvia derramó el vaso de problemas en Cartagena y el centro de prensa colapsó
Desde Cartagena Colombia
Periodistas: César Najarro, Rafael Carcamo
Fotoperiodistas: Mario Amaya, Húber Rosales
Enviados especiales
Publicada 24 de julio de 2006
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| José Pineda, árbitro hondureño, decide la suspensión de Colombia-Jamaica, por los cuartos. |
“Era el Titanic.. Aquí, transmitiendo desde el Complejo Acuático (en referencia a la sede de la natación)...”. Así bromeaba el periodista colombiano de El Tiempo de Bogotá, Gabriel Meluk.
Tras las críticas a la organización, Cartagena y su gente se esforzó por mejorar la imagen de la ciudad y de los Juegos.
Pero la torrencial tormenta de casi una hora que cayó ayer terminó de ahogar esa posibilidad.
El centro de prensa, improvisado bajo una carpa en la Plaza de Toros, era un muelle a punto de ceder ante la lluvia.
La luz se fue un par de veces y los periodistas y organizadores saltaban de un lado a otro para no caer en las charcas que crecían en la sala. Otros optaron por dormir en los sillones y subir los pies a las mesas, pero un temor a un cortocircuito o a que cayera un rayo obligó a desalojar el centro de prensa.
Los desagües de la calle Pedro de Heredia no dieron abasto y a unos metros, en el estadio 11 de Noviembre, se firmó el primer empate en la historia del béisbol.
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| Juegos suspendidos y decepción |
México y Venezuela igualaban en la sexta entrada a tres carreras en la disputa por el tercer lugar, pero el partido se suspendió, así como la final entre Cuba y República Dominicana, que se pasó para hoy.
La disputa por el tercer lugar, sin embargo, se dio por cerrada, ya que varios eventos se han retrasado, y se optó por otorgar el bronce a las dos novenas.
El partido de sóftbol femenino entre El Salvador y Colombia, por ejemplo, se suspendió porque el estadio Chichinquirá se inundó. Será el martes.
El problema con las tormentas ya lo había reconocido con anterioridad el contraalmirante y presidente del Comité Organizador, Gabriel Arango, cuando explicó que “Cartagena es susceptible a las lluvias”. Pero no se previó que esto pasara.
Reír, para no llorar
Unos, sobre todo los periodistas, reían por no llorar. Mientras los organizadores y voluntarios no podían ocultar sus rostros desencajados ante tanto problema que ha surgido en la ciudad. “Por eso me gustó en San Salvador, porque la organización estuvo buena”, se escuchó del otro lado de la sala.
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| Ciclismo sobre el agua |
El administrador de la Plaza de Toros era el más desesperado de todos los presentes. Con gritos y ademanes intentaba explicar al aire, porque nadie le prestaba atención (toda se la llevaba la inundación) que él no era el responsable.
“Yo expliqué, insistí en que si llovía, esta carpa con esas tablas debajo se iba a inundar. Más con el agua que bota por el aire acondicionado. Ahora van a decir que el administrador tuvo la culpa”.
Tan exaltado estaba el señor que ni entendió cuando se le preguntó su nombre. Los organizadores, ante tanto problema y abatimiento por las fotos que sacaban los periodistas internacionales, hasta ofrecieron un microbús para trasladarlos a donde quisieran, a sus hoteles (este gesto, sin embargo, se ha repetido en varias ocasiones), pero que se fueran.
Y los periodistas, unos por su cuenta, otros gracias a la colaboración de los organizadores, huyeron del diluvio como animales hacia el arca de Noé. |