Pueblo honra al Patrono
Familias enteras acudieron al centro capitalino para ser parte de la ceremonia de la Transfiguración.

Enrique Carranza
El Diario de Hoy

Publicada 6 de agosto 2006

 
Acto. La imagen de Jesús antes de su descenso, para resurgir de blanco. Foto EDH

Miles de feligreses católicos presenciaron ayer la Transfiguración o bajada del Divino Salvador del Mundo, frente a la Catedral Metropolitana.

Minutos antes se realizó la procesión desde la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús hasta llegar al templo donde se llevaría a cabo un acto litúrgico.

Personas de todas las edades acompañaron las imágenes de Jesús y de la Virgen de la Paz, patrona de El Salvador, mientras otro significativo número esperó el paso de la misma para incorporarse.

“Es muy buena la oportunidad que nos brinda la Iglesia Católica de celebrar con fervor la Transfiguración del Divino Salvador del Mundo”, dijo Violeta Menjívar, alcaldesa de San Salvador.

Durante el recorrido se observó a adultos que llevaban cargados en sus hombros a sus hijos pequeños. Los comerciantes trataron de “hacer su agosto” promoviendo sus productos.

La peregrinación se inició casi a las 4:00 de la tarde y culminó tres horas después frente a la Catedral.

 
Asistencia. Hubo orden pese a la afluencia masiva de los creyentes. Foto EDH

En la plaza Gerardo Barrios un verdadero mar de personas se dio cita en ese lugar, para honrar al Patrono.

“Tenemos que sentirnos protegidos y orgullosos de vivir en un país que lleva el nombre del Divino Salvador del Mundo”, dijo el Arzobispo de San Salvador, monseñor Fernando Sáenz Lacalle.

El prelado hizo énfasis en la defensa de la familia como base de la sociedad salvadoreña. “Gran parte de los problemas de nuestra nación son el reflejo de los problemas de la familia.

En estos días la familia está amenazada por fuerzas extrañas que promueven el abandono de los más nobles valores”, manifestó Sáenz Lacalle.

 
Cambio. Hubo emoción al ver la transformación del Patrono.Foto EDH

Casi a las 7:00 de la noche, se realizó la ceremonia de la Transfiguración. La imagen de Jesús vestido de rojo fue exhibida en lo alto de la tradicional torre, instantes más tarde fue ocultada y luego resurgió vestida de blanco.

Los feligreses ovacionaron con sus pañuelos, mientras la banda regimental tocaba el Himno Nacional. Esto hizo que muchos derramaran lágrimas.

Fue un sábado agitado

Hubo menores extraviados
Victoria Paz, de 6 años, perdió de vista a sus padres. Al igual que Enzo René, de 9 años. Fueron recuperados.

Se observó bastante seguridad
Estuvo a cargo de un fuerte dispositivo de la Policía Nacional Civil y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos.

El comercio creció durante las actividades
Agua helada, gomas y dulces, además de “estampas” fueron de los más vendidos en las procesiones.

Atendieron las emergencias
La Cruz Roja Salvadoreña, Cruz Verde y Comandos de Salvamento estuvieron atentos.


Fieles llegaron a la procesión de la mañana

 
Devoción. Las imágenes de Jesús y de la Virgen de la Paz salen de la Parroquia El Calvario. Foto EDH

Ayer, jóvenes, adultos y ancianos se dieron cita para presenciar las actividades religiosas en el centro de San Salvador.

Desde temprano se apostaron en el interior de la parroquia El Calvario, en las cercanías del Mercado Central. De allí saldría la procesión a eso de las 9:00 de la mañana hacia la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, sobre la Calle Arce.

Doña María Recinos, de 62 años, quien vive cerca de la Calle San Antonio Abad, fue parte de los asistentes. “Yo vengo a esta actividad desde que estaba pequeña. Este día vine a escuchar la misa y después acompañé la procesión”, dijo.

En sus manos, a lo largo del recorrido, llevó unas palmas, las cuales estaban adornadas con papel crespón.

Mientras, en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, varias personas se dedicaron a esperar la llegada de la procesión.

En ese lugar se encontraba Katya Tamayo junto a su prima Miriam Ayala, de 15 y 27 años de edad respectivamente.

Ellas continúan una tradición familiar. “Nos han traído desde hace varios años. Hoy venimos más que todo a ver la imagen”, dijo Miriam. “También es parte de la tradición que nos han hecho nuestros padres”, agregó Katya.

A ellas las acompañaba un grupo de al menos 15 personas, entre tíos, hermanas y abuelos. La edad no importó para ser parte de la fiesta al Divino Salvador.

 

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