Los festejos en la historia
Desde sus inicios, las festividades patronales han experimentado cambios, entre ellos el traslado de la fecha de la celebración para el mes de diciembre. Y lo que conocemos como “Bajada” representaba el descenso de Jesús de la cruz del calvario.
elsalvador.com
Publicada 21 de Julio 2006

 

De acuerdo con la historia, la festividad del 6 de agosto se trasladó más de alguna vez a la fecha de las fiestas de Navidad. Uno de los impulsores de esta idea fue el general Gerardo Barrios, quien hizo esto por medio de un decreto en 1861, según crónica recogida por Miguel Ángel García. “Por decreto del 25 de octubre de 1861 se transfirió al 25 de diciembre de cada año la función solemne consagrada en esta capital al Divino Salvador del Mundo, la cual se había efectuado el 6 de agosto, es decir en lo más riguroso de la estación de lluvias”.

Al final de esa misma nota se escribe “Los preparativos... hacen presagiar que la concurrencia a esta capital será numerosa en el mes entrante, y que los comerciantes podrán hacer negocios lucrativos, que irán entablando la feria, que tuvo en mira también el Gobierno al transferir a la Pascua la fiesta titular de esta población. (Diccionario Histórico Enciclopédico de la República de El Salvador, Tomo II, pág. 97). Sin embargo, no tardó mucho tiempo para que la fecha de la fiesta patronal de San Salvador volviera de manera oficial al mes de agosto.

Una crónica de 1864 dice: “No es extraño que hoy la fiesta se haya celebrado con tanta animación y entusiasmo, después de algunos años de haberse omitido en este tiempo, trasladándola al mes de diciembre... Esa disposición contrariaba la costumbre muy antigua de los salvadoreños, y no se tuvo en cuenta que las tradiciones seculares de los pueblos no pueden contrariarse bruscamente sin producir un descontento general”.

(Id. Pág. 125) Sobre el 5 de agosto Hasta el año 1900, las crónicas no hablaban de “La Bajada”, con excepción de una, de 1880, que dice así: “Hoy es el acto más lucido de esta fiesta popular, la bajada del Salvador del Mundo desde el Calvario y su transfiguración en el Tabor”. (Miguel Ángel García, Diccionario. Tomo III, Homenaje a San Salvador. Imprenta Nacional, 1958. Pág 7). Esto merece especial atención: primero se habla de “fiesta popular”.

Es decir que no está organizada por el clero sino por el pueblo. Ahora bien, para 1880 ya había en San Salvador una cofradía dedicada al Salvador, que antes se llamó Cofradía de la Transfiguración. (Jesús Delgado o.c. Pág 30) Son ellos quienes organizan para ese tiempo, y desde 1787, la famosa procesión del 5 de agosto. Habida cuenta de que las cofradías centraban su devoción en los misterios de la pasión de Cristo Jesús.

Habida cuenta también que la Cofradía del Salvador decidió traer la imagen en procesión desde la iglesia del Calvario, y que la imagen venía vestida de morado. Todo deja entender que la bajada conlleva la idea del momento en que los discípulos de Jesús bajaron su cuerpo de la cruz que estaba en el Gólgota o Calvario, el mismo que, colocado en el sepulcro resucitó el tercer día.

Y como en la explicación del evangelio de la Transfiguración se nos dice que este misterio es anticipo de la resurrección de Jesús, tenemos entonces claro el pensamiento religioso de los que idearon esta procesión, es decir, representar el descenso de Jesús en el sepulcro y su resurrección al tercer día.

Extracto del artículo publicado en “Orientación”, por monseñor Jesús Delgado.

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