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Una vida ejemplar y llena de esperanza
Símbolo. José Ricardo fue imagen
de la Teletón en 1996 y 1998. Con las terapias y el amor de sus
padres está cerca de lograr todos sus sueños
Publicada 19 de enero 2005 , El Diario de Hoy
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| Consulta profesional . El
técnico Luis Alonso López realiza la prueba a María
Márquez, una de sus pacientes. Foto: EDH
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Raquel Diaz
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
José Ricardo Sibrián es un joven de 16 años que
sueña con estudiar en la universidad y llegar a ser ingeniero en
sistemas. Su sueño va en camino a convertirse en realidad, gracias
a Dios, a sus padres, a su esfuerzo personal y al tratamiento de rehabilitación
que ha recibido en Funter.
Ricardo comenzó a asistir al centro en 1994, debido a que padece
de parálisis atetósica. En ese entonces tenía dificultades
para hacer muchas cosas. Él casi no caminaba y sólo
balbuceaba, relata su madre Celia.
A pesar del diagnóstico negativo y desesperanzador de los especialistas
que atendían a Ricardo, sus padres, don Carbilio Madrid y Celia
Lara de Madrid, con su fe puesta en Dios, se acercaron a Funter para darle
todas las oportunidades de rehabilitación a su hijo.
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| Trofeo. Ganó un concurso
dematemáticas en el colegio JoséIngenieros. Foto:
EDH |
Yo recé mucho y lo puse en manos de Dios y de la Virgen.
Con el paso del tiempo, se vieron los resultados mientras él asistía
a Funter, cuenta don Carbilio.
Dentro de la institución, José recibió terapias para
mejorar el control de movimiento incoordinado, terapia de lenguaje y ocupacional.
Esta última le ayudó a aprender a manejar la computadora
que Visión 2000 le regaló en 1996, cuando su carisma y su
personalidad lo llevaron a ganarse el cariño del personal de la
institución, con lo que fue elegido la figura de la Teletón
de ese año.
Para entonces, José ya había alcanzado una notable mejoría,
daba sus primeros pasos estables con la ayuda de órtesis, le era
más fácil comunicarse y sus manos y brazos tenían
movimientos más coordinados.
En 1998, repitió la experiencia de ser llamado el niño
símbolo de la Teletón.
A la par de su terapia, él asistía a la escuela. Con mucho
amor su madre le acompañó a todas sus clases hasta sexto
grado. Yo escribía las clases, él las escuchaba con
atención, hacíamos las tareas juntos y él hacía
los exámenes, recordó doña Celia.
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Dedicación. Sus padres,
don Carbilio y doña Celia, le han atendido con mucho amor desde
que nació. También le han inculcado
el amor a Dios y a sus prójimos. Foto:
EDH |
En séptimo grado, por recomendación de sus médicos
y para bien de su personalidad, Ricardo empezó a asistir solo a
clases.
Desde entonces se motivó más a estudiar, y hasta resultó
ganador de un concurso de matemáticas en su colegio.
En 2001, los terremotos hicieron que dejara de asistir a Funter. Yo
estaba en la segunda planta cuando comenzó el terremoto,
relató el chico. Según sus padres dijeron que el daño
ocasionado en el edificio debido a la catástrofe alejó a
Ricardo de Funter por miedo.
Ahora él está a punto de iniciar su segundo año de
bachillerato, al mismo tiempo asistirá los domingos a un curso
de sistemas en el Instituto Tecnológico Centroamericano (Itca).
Sus planes son ingresar a la universidad costeando sus estudios con su
propio trabajo y regresar a las terapias en febrero.
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