A tres meses
Refugiados por volcán
Muchas familias, a pesar del peligro latente
de otra erupción volcánica, optaron por regresar
a las faldas del Ilamatepec y trabajar en las cortas de café
para su subsistencia.
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Diciembre/2005
Centro Escolar de El Congo, Santa Ana. La mayor parte
de los que siguen en los albergues de este municipio perdió
sus casas. |
Ala fecha, de más de 5 mil evacuados
del uno de octubre, a causa de la erupción del volcán
de Santa Ana, quedan ahora 3,173, según estadísticas
del Sistema Nacional de Protección Civil, Prevención
y Mitigación de Desastres.
Varios centros escolares de Santa Ana y Sonsonate se vieron
forzados a cerrar con premura el año lectivo, para
dar cabida a los cientos de familias que viven en el radio
de 5 kilómetros a la redonda del Ilamatepec, considerados
dentro de la alerta roja. La ayuda con víveres, frazadas
y ropa llegó pronto.
El desplazamiento por llevar alivio a los damnificados en
los primeros días de la emergencia fue un trabajo arduo,
tanto de parte del gobierno, como de las iglesias católica,
evangélica, personas particulares, organismos privados
e incluso de los salvadoreños residentes en los Estados
Unidos. Sin embargo, la ayuda comenzó a disminuir sustancialmente
después de un mes de la erupción.
La Secretaría Nacional de La Familia (SNF), a través
del Programa Mundial de Alimentos (PMA), continuó la
asistencia con víveres para los refugiados.
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Noviembre/2005
Centro Escolar de San Isidro Labrador, Izalco, Sonsonate.
La ayuda para los damnificados fue mermando conforme pasó
el tiempo. Muchos de los refugiados han manifestado su
malestar por la poca asistencia alimenticia. |
Sin embargo, muchos de ellos comenzaron a quejarse
del hacinamiento y de la poca provisión alimenticia
que dicen recibir del Estado.
Gran parte de las familias optaron por regresar a sus casas
para aprovechar la temporada de las cortas de café
y jocotes, dos de las principales fuentes de ingreso de la
zona.
Para los que residían en los caseríos del cantón
Planes de La Laguna, la situación se volvió
crítica.
Allí, las correntadas de lodo que se abrieron camino
hasta el lago de Coatepeque arrasaron con casi un centenar
de casas.
Actualmente, la mayor parte de los que siguen en los albergues
provienen de ese sector, a la espera de vivienda prometida
por el gobierno.
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- Refugios
54 escuelas tuvieron que ser cerradas para alojar
a 5,014 personas evacuadas.
- Deslaves
2 octubre ese día bajaron correntadas de lodo
del volcán, destruyendo cien casas.
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