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Le atribuyen más milagros al fallecido Obispo de Roma
La posibilidad de que el fallecido Papa pueda ser beatificado
cobra fuerza a la luz de numerosos testimonios de presuntos milagros
motivados por su intercesión.
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| Fervor. Las muestras de
amor y fe persisten.Foto: EDH/AP |
Agencias internacionales
A este ambiente se
ha unido, por ejemplo, el cardenal Francesco Marchisano, que ayer,
durante una misa en San Pedro, dijo que una caricia de Juan Pablo
II en su cuello le hizo volver a hablar.
Marchisano había sido operado en la carótida y un
error de los médicos le había dejado con las cuerdas
vocales maltrechas y con un hilo de voz, problema resuelto después
de que Wojtyla le acariciara la garganta y le dijera que rezaría
por él.
El cardenal celebró misa junto al histórico secretario
del Papa, el arzobispo polaco Stanislao Dziwisz, que hoy aparece
en La Stampa con el relato de la curación de
un estadounidense que padecía un tumor en el cerebro y que
fue sanado después de una misa privada con el Papa, que le
dio la comunión, a pesar de ser de religión hebrea.
Es cierto que la publicación en un informe de estos y otros
casos tendrá el valor de ser un homenaje al Papa polaco y
contribuirá a darle aún más fama de santidad,
que siempre es importante en el inicio de un proceso de beatificación.
Una vez beatificado, se puede abrir la causa de canonización,
que lleva a la condición de santo, para lo cual es necesario
un segundo milagro, que ha de ocurrir después de ser proclamado
beato.
La santidad no es un hecho lejano a Juan Pablo II, puesto que a
lo largo de su Pontificado, de casi veintiséis años
y medio, confirmó a 482 santos y a 1.330 beatos, casi la
mitad de todos los de la Iglesia Católica en toda su historia.
De los 264 papas que ha habido desde el origen del cristianismo,
78 de ellos han sido proclamados santos y otros diez han sido beatificados.
El pasado viernes, durante el funeral en la Plaza de San Pedro,
decenas de miles de asistentes clamaron por una inmediata canonización
de Karol Wojtyla y, así, el Santo ya, se leyó
en pancartas y se escuchó coreado masivamente por los fieles.
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