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Jóvenes dicen adiós al amigo
Nuevo homenaje en Santa Elena

Se unen al duelo. Los actos que se realizaron en el sur de la capital incluyeron un rosario. El Arzobispo llamó a los participantes a imitar a este hombre de Dios

Douglas González

Lema. Muchachos forman las palabras “Totus tuus” con flores.Fotos EDH /Mauricio Cáceres

Centenares de jóvenes y niños ofrecieron ayer un homenaje póstumo al Papa Juan Pablo en la parroquia de Santa Elena, al suroeste de San Salvador.

Los oferentes, acompañados de una gran cantidad de adultos, llevaron flores en procesión hasta el sitio en que se celebró una misa de campaña.

Unas 2,500 personas se concentraron en el predio, donde también fueron colocadas pantallas gigantes para transmitir la Eucaristía presidida por el prelado Fernando Sáenz Lacalle.

Previamente hubo un rosario en recuerdo del Santo Padre, que se destacó por su cercanía con los jóvenes de todo el mundo.

El Arzobispo hizo una breve reseña de la vida de Karol Wojtyla y llamó a los muchachos a imitarlo, sobre todo teniendo como pilares la oración y el sacrificio.

Sáenz dijo que el pontificado de Juan Pablo II fue un “permanente sacrificio” desde que su salud se fue deteriorando a raíz del atentado que sufrió en mayo de 1981.

Salvadoreños se desvelaron

Muchos, incluso el Presidente de la República, se quedaron a ver de madrugada las exequias

Los funerales de Juan Pablo II tuvieron espectadores en San Salvador y su periferia en la madrugada del viernes, según se pudo constatar en un recorrido.

En comedor. Dueños y comensales siguen los actos.Fotos EDH /Mauricio Cáceres

Ernesto Franco, de 21 años, permanecía atento frente a su monitor en una llantería situada en la Avenida Juan Aberle, de la ciudad de Mejicanos.

Afirmó que desde que falleció el Sumo Pontífice, el sábado anterior, no había tenido oportunidad de ver sus honras fúnebres hasta ayer, aunque confesó que los gobernantes y dignatarios que acompañaban el servicio le eran “extraños”.

En otro punto de la capital, en la intersección de la Avenida Monseñor Óscar Arnulfo Romero y 3a. Calle Oriente, un grupo de personas se mantenía atento a la pantalla de un televisor que había en un puesto de venta de carne.

Era el único sitio en la zona, a tres cuadras de Catedral Metropolitana, que se mantenía pendientes de los actos fúnebres que se realizaban en el Vaticano.

Algunos acercaban las sillas para apreciar mejor la transmisión. Hubo un momento que la degustación de un plato de comida en la madrugada, como es costumbre en ese lugar, pasó a un segundo plano ya que quienes se acercaban era para ser testigos de la despedida de Juan Pablo II.

Sin embargo, el Presidente Antonio Saca dijo que se desveló viendo los últimos homenajes en los que participaba su esposa, Ana Ligia, y una delegación del gobierno salvadoreño.

Mientras esto ocurría otras zonas como Soyapango y Santa Tecla no se pudo encontrar a personas que estuvieran en lugares públicos atentos a la misa de despedida al Santo Padre.

Fuentes eclesiásticas dijeron que probablemente los fieles estaban viendo la transmisión desde sus casas o prefirieron esperar la repetición en el día, porque la mayoría tenía que trabajar.

 

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