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El legado de Juan Pablo II
Este documento fue publicado por periodicos europeos y es el testamento
que dejara el Papa.
elsalvador.com
Por cuanto se refiere a la última frase de mi testamento
del 6.III.79 (: "Sobre el lugar/ es decir el lugar del funeral/
decida el colegio cardenalicio y los compatriotas") aclaro
que pienso en: el metropolitano de Cracovia o el Consejo General
del Episcopado de Polonia. Pido por tanto al Colegio Cardenalicio
que satisfaga en la medida de lo posible las eventuales peticiones
de los más arriba citados.1.III.1985 (en el curso de los
ejercicios espirituales).
De nuevo - por cuanto respecta a la expresión "Colegio
Cardenalicio y los Compatriotas"-: el "Colegio Cardenalicio"
no tiene ninguna obligación de interpelar sobre este argumento
a " los Compatriotas": sin embargo, puede hacerlo, si
por alguna razón lo considerase justo.
JPII
Los ejercicios espirituales del año jubilar del 2000
(12-18.III) (para el testamento)
1. Cuando el día 16 de febrero de 1978 el cónclave
de los cardenales eligió a Juan Pablo II el primado de Polonia,
cardenal Stefan Wyszynsk, me dijo: "La tarea del nuevo Papa
será introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio".
No sé si repito exactamente la frase, pero al menos éste
era el sentido de lo que sentí entonces.
Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como primado del Milenio.
Un gran primado. He sido testigo de su misión, de su entrega
total. De sus luchas: de su victoria. "La victoria, cuando
llegue, será una victoria a través de María".
Estas palabras de su predecesor, el cardenal August Hlond, las solía
repetir el primado del Milenio.
De este modo, me he preparado para la tarea que el día 16
de octubre de 1978 se presentó ante mí. En el momento
en que escribo estas palabras, el Año Jubilar del 2000 ya
es una realidad. La noche del 24 de diciembre de 1999 se abrió
la simbólica Puerta del Gran Jubileo en la basílica
de San Pedro, después la de San Juan de Letrán, la
de Santa María Mayor, el primer día del año
y el día 19 de enero la puerta de la basílica de San
Pablo Extramuros. Este último acto, dado su carácter
ecuménico, se ha quedado grabado en mi memoria de modo particular.
2. A medida que pasa el Año Jubilar del 2000, un día
tras otro, se cierra detrás de nosotros el siglo XX y se
abre el siglo XXI. Según los designios de la Providencia
se me ha concedido vivir en el difícil siglo que se está
acabando, que empieza a pertenecer al pasado y ahora, en el año
en que la edad de mi vida alcanza los 80 años ('octogesima
adveniens'), es necesario preguntarse si no es tiempo de repetir
con el bíblico Simeón: 'Nunc dimittis'.
El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado al
Papa durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, la Divina
Providencia me saló milagrosamente de la muerte. Aquel que
es único Señor de la vida y de la muerte, El mismo
me ha prolongado esta vida, en un cierto modo me la ha vuelto a
dar.
Desde aquel momento pertenece aún más a El. Espero
que El me ayudará a reconocer hasta cuando debo continuar
este servicio, al que me llamó el día 16 de octubre
de 1978. Le pido que me llame cuando quiera. 'Pues si vivimos, vivimos
para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor'
(cf. Rm 14, 8).
Espero que hasta que pueda realizar el servicio petrino en la Iglesia,
la Misericordia de Dios me preste las fuerzas necesarias para ello.
3. Como todos los años, durante los ejercicios espirituales
he leído mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las
disposiciones contenidas en él. Lo que entonces y durante
los sucesivos ejercicios espirituales se ha añadido es un
reflejo de la difícil y tensa situación general, que
ha marcado los años ochenta. Desde el otoño del año
1989 esta situación ha cambiado.
El último decenio del siglo pasado ha estado libre de las
tensiones anteriores ; esto no significa que no hayan surgido nuevos
problemas y dificultades. De modo particular, sea alabada la Divina
Providencia por ello, el período de la llamada 'guerra fría'
terminó sin el violento conflicto nuclear que pesaba sobre
el mundo en el período precedente.
4. Al encontrarme en el umbral del tercer milenio "in medio
Ecclesiae", deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu
Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, - del que junto
a la Iglesia entera y todo el episcopado- me siento deudor. Estoy
convencido de que las nuevas generaciones podrán servirse
todavía durante mucho tiempo de las riquezas proporcionadas
por este Concilio del siglo XX.
Como obispo que ha participado en el evento conciliar desde el primer
al último día, deseo confiar este gran patrimonio
a todos aquellos que son y serán llamados a ponerlo en práctica
en el futuro. Por mi parte, doy las gracias al Pastor eterno que
me ha permitido servir a esta grandísima causa en el curso
de todos los años de mi pontificado.
"In medio Ecclesiae"... desde los primeros años
de servicio episcopal -precisamente gracias al Concilio -he podido
experimentar la comunión fraterna del episcopado. Como sacerdote
de la archidiócesis de Cracovia ya sabía que es la
comunión fraternal el presbiterio- el Concilio abrió
una nueva dimensión de esta experiencia".
5. ¡Cuántas personas tendría que nombrar aquí!
Probablemente el Señor Dios habrá llamado a Su seno
a la mayoría de ellos. Por lo que se refiere a los que todavía
se encuentran en esta parte, que las palabras de este testamento
les recuerden, a todos y en todas partes, allí, donde se
encuentren.
En el curso de más de veinte años desde cuando presto
el servicio Petrino "in medio Ecclesiae" he experimentado
la benévola y muy fecunda colaboración de tantos cardenales,
arzobispos y obispos, de tantos sacerdotes y personas consagradas
-hermanos y hermanas-, en fin, de tantísimas personas laicas,
en el ambiente curial, en el Vicariato de la diócesis de
Roma, y también fuera de estos ambientes.
¡Cómo no abrazar con grata memoria a todos los episcopados
del mundo, con los cuales me he encontrado a lo largo de las visitas
"ad limina Apostolorum"! ¡Cómo no recordar
también a tantos hermanos cristianos no católicos!
!Y al rabino de Roma y a tantos numerosos representantes de las
religiones no cristianas! !Y cuántos representantes del mundo
de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios
de comunicación social!
6. A medida que se avecina el límite de mi vida terrenal
vuelvo con la memoria al principio, a mis padres, al hermano y la
hermana (que no conocí porque murió antes de que yo
naciese), a la parroquia de Wadowice donde fui bautizado, a esa
ciudad que amo, a mis coetáneos, compañeras y compañeros
de la escuela primaria, del bachillerato, de la universidad, hasta
los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero
y después en la parroquia de Niegowic, en la cracoviana de
San Floriano, en la pastoral de los universitarios, en aquel ambiente
.... en todos los ambientes ... en Cracovia y en Roma ... en las
personas que de forma especial el Señor me ha confiado.
Quiero decir a todos sólo una cosa: "Que Dios os recompense".
"In manus Tuas, Domine, commendo spiritum meum"
A.D. 17.III.2000.
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